Cuando muere un viejo se incendia una biblioteca

Carlos Bouzas

Asignan este pensamiento a la cultura africana. Su significado, amplio, destaca que la experiencia de la vida se transmite también por el contacto interpersonal, además de los libros y la formación técnica y profesional de la educación. Lo que en la jerga montevideana conocemos como mostrador o carpeta.

Me interesa comentar con usted este asunto, porque nos pone frente a un enfoque absolutamente distinto del que se da en nuestros países a la cuestión que llamamos genéricamente de la tercera edad o del adulto mayor.

Cada vez que se encara el asunto, se lo trata como problema. El viejo que está solo y debe marcharse a una de las llamadas casas de salud. El viejo que no puede acceder a una jubilación porque no logra justificar un mínimo de años trabajados. El viejo al que se le ponen límites en la atención de la salud. El viejo que se ve obligado a vivir con los parientes y termina recluido en el altillo.

A ellos se les ha incorporado recientemente el individuo que queda desocupado a la edad de cuarenta o cuarenta y cinco años. En estos casos, se da por descontado que les resultará muy problemático conseguir otra ocupación. Y con la situación de déficit que tiene el BPS, no es posible pensar en un seguro de paro de larga duración para ellos, como se practica en el primer mundo.

Contrariamente a lo que dice el título, hemos ido sustituyendo el concepto de viejo sabio que bebimos en los clásicos y en los cuentos para niños, por el concepto de viejo estorbo, que implica una carga para la sociedad por el gasto que genera y porque pretende competir con la juventud, que es el presente, al buscar un trabajo o al negarse a abandonar el que tiene.

¿Hemos analizado las consecuencias terribles para la cultura y la identidad nacional que tiene el funcionamiento de la sociedad reducida a mercado, con sus parámetros exclusivamente económicos? ¿Alcanza con otorgar una tarjeta dorada, dejarlos viajar gratis en ómnibus los domingos, y otorgarles, eventualmente, una pensión a la vejez si logran demostrar que son indigentes?

Todos sabemos que muchos compatriotas que llegan a la edad de la jubilación se resisten a ella. Por motivos económicos, sí. Pero por razones de consideración social, fundamentalmente. La edad de la jubilación tiene muy poco de júbilo como sugiere su nombre y mucho de segregación de la sociedad. Y mientras los avances de la ciencia auguran un alargamiento de la esperanza de vida (en el último medio siglo hemos pasado de cincuenta a setenta y cinco años), el funcionamiento del reverenciado mercado del trabajo hace que cada vez se ingrese más joven –y por lo tanto, por mayor tiempo– en la penumbra de los que no trabajan.

Yo creo que se hace necesario considerar el envejecimiento integrado en la vida de la sociedad, por encima de las consideraciones económicas y más allá de ellas. De lo contrario, el sueño del hombre, de lograr la inmortalidad se transformará en una pesadilla, de la que muchos, seguramente, se quieran librar.

* Militante del Frente Amplio

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