El BHU que nos dejaron, las responsabilidades y el futuro

Decir que las empresas públicas son patrimonio de cada uno de los uruguayos parecería una obviedad. Algo tan obvio como decir que los gobiernos de turno, a los que la ciudadanía elige, son meros administradores transitorios de esos bienes. Mucho más obvio aún sería recordar que los directores de estas instituciones, aun en la más absoluta lógica capitalista, tienen que estar a las órdenes de los dueños de esas empresas para responder sobre su gestión.

En este sentido el Presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez, se comprometió al asumir el cargo, a investigar a fondo la gestión de las anteriores administraciones en los Entes Autónomos, pero no con un criterio de buscar revanchismo sino porque es imprescindible que el pueblo sepa cuál es el punto de partida, qué Estado nos dejaron y, a su vez, quiénes fueron los responsables del desastre.

 

Lo que nos dejaron

La Comisión Investigadora sobre la gestión de los Entes aprobada por la Cámara de Representantes ha tenido un trabajo muy duro. El primer organismo que comenzamos a investigar fue el BHU. Más de ocho meses de trabajo complejo y sistemático: informes de las auditorías realizadas por el nuevo Directorio; testimonios e información aportada desde diversos ámbitos; y un sinnúmero de otros elementos; muchos de los cuales han trascendido en la prensa: irregularidades respecto al manejo de la publicidad; los viajes al exterior y viáticos a los directores; clientelismo, desquicios, caos, connivencia con grupos económicos, etc., etc.; y, algo peor aun, cientos de juicios contra el Banco que están en trámite.

Las pérdidas cuantificables son enormes, se calcula en más de dos mil millones de dólares (¡¡¡unos cuantos Planes de Emergencia !!!). Pérdidas provocadas por una pésima gestión administrativa, económica y financiera, agravada por la caída del último eslabón de la política neoliberal desarrollada en el país, la crisis del Sistema Financiero en 2002, estrepitoso final de un modelo económico aplicado en la región y el continente, que en nuestro país definían como Uruguay plaza financiera.

Otras pérdidas son imposibles de cuantificar, las angustias y frustraciones de decenas de miles de uruguayos, que al día de hoy siguen padeciendo las consecuencias; fundamentalmente la falta de oferta de créditos hipotecarios desde hace años y por ello una oferta de alquileres elevadísimos y distorsionados de la realidad social del país.

La angustia y frustración de aquellos que lograron un crédito con el BHU pero que, producto del caos administrativo que dejaron, soportan la falta de certezas sobre su situación, innumerables problemas jurídicos, vicios de construcción, colgamentos, endeudamiento alarmante, etc.

 

Las responsabilidades políticas y penales

Seguramente la Comisión Investigadora concluirá su trabajo sobre este organismo con un informe que desnudará las responsabilidades de ex directores y altos jerarcas del Banco. Del mismo, modo esperamos que la Justicia pueda arribar a conclusiones sobre las responsabilidades penales de los mismos. En este sentido, el nuevo Directorio ha interpuesto una serie de denuncias a nivel judicial.

Lamentablemente, la mayoría de los ex directores y jerarcas no han concurrido a la Comisión a dar la cara. La responsabilidad no es sólo de ellos, sino principalmente de los partidos que los pusieron al frente de la conducción de este Banco.

La Justicia, con todas las garantías, actuará y ojalá eche luz y castigue, en los casos en que corresponda, las ilegalidades cometidas.

Pero no alcanza.

Debemos aprender y buscar tomar los recaudos para el futuro.

 

El futuro

Como decíamos al principio, de esta realidad partimos. Pero por más horrible que sea hay que enfrentarla y transformarla.

Y aun ante este desastre, este gobierno tiene planteado readecuar las herramientas con que contamos para enfrentar una temática tan sensible como es la vivienda.

En los próximos días se aprobará en el Parlamento un proyecto de ley que reestructura al BHU, para sanearlo y que vuelva a cumplir su rol, el crédito hipotecario en condiciones adecuadas.

A su vez plantea la creación de una Agencia Nacional de Viviendas para canalizar, planificar y ejecutar las políticas y recursos del Fondo Nacional de Viviendas para los planes de vivienda social del Mvotma, y a su vez gestionar los activos con dificultades de pago a través de fideicomisos, generando una atención especial a los deudores de los créditos de vivienda social cooperativas, complejos, etc. y, en forma independiente, caso por caso a los deudores individuales con problemas de pago.

Con una transparente utilización de los subsidios, no generales y al boleo como se hizo en el pasado sin saber a quiénes beneficiaba, sino a las familias concretas que tengan derecho a acceder a ellos.

Sin dudas que las urgencias en materia de vivienda son para ayer, que debemos dar respuestas cotidianamente, pero tengamos claro qué país nos dejaron y apostemos fuertemente a los cambios de ética en la gestión del Estado y a los cambios estructurales de sus herramientas, haciéndolas funcionales a las necesidades de la gente. *

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