El Parlamento de EEUU jaquea a Bush

En lo que es un fuerte golpe para la administración del presidente, George W. Bush, el Congreso de Estados Unidos se ha pronunciado en forma tajante a favor de que las tropas norteamericanas comiencen a retirarse de Irak. La Cámara de Representantes lo hizo la pasada semana fijando una fecha tope –el lº de setiembre de 2008– y el Senado reclamando que dejen de combatir y comiencen a retirarse a partir del 31 de marzo, también del año próximo.

Sendas decisiones de las cámaras legislativas norteamericanas son decisivas para encaminar los próximos meses de la política exterior de los EEUU, siendo evidente que el Partido Demócrata, fuerza mayoritaria, quiere que la guerra no esté presente cuando tengan lugar las elecciones presidenciales de noviembre de 2008. Bush, en cambio, ya anunció que vetará las resoluciones, que no son de cumplimiento obligatorio por parte del Ejecutivo, sin embargo, ocurra lo que ocurre, el jaque al actual Presidente norteamericano está dado.

No obstante, Bush todavía tiene en sus manos el arbitrio del veto presidencial que determinará que la pesada herencia de la desastrosa guerra de Irak tendrá que ser resuelta por su sucesor, decisión a todas luces compleja pues determinará cambios de todo tipo en la política que se lleva adelante en aquella zona conflictiva del planeta, debiendo abandonar EEUU a su suerte una riqueza petrolera que hoy sigue siendo saqueada por las empresas multinacionales.

Bush tiene un problema adicional, porque su conflicto evidente con el Parlamento norteamericano podría determinar una parálisis militar en el propio Irak y el fin de los planes agresivos contra Irán, ya que dependen del voto de las mayorías demócratas las ampliaciones presupuestales de fondos necesarias para mantener activas a las fuerzas armadas que, de acuerdo con lo informado, se quedarán a corto plazo sin la suficiente financiación.

De acuerdo con lo expresado por analistas, es evidente que los parlamentarios norteamericanos, influidos además por la opinión pública, no admiten que siga adelante la batalla de Irak que ha causado decenas de miles de muertos. Guerra que se inició en base a informaciones falsas manejadas por el propio Bush y sus «halcones» sobre la existencia de armas de destrucción masiva.

Una conflagración armada que mayoritariamente el pueblo de EEUU hoy no justifica, descontento que tiene una clara expresión en el Partido Demócrata. Pero no es sólo de EEUU desde donde salen críticas. Hace pocas horas, en la Cumbre de la Liga Árabe en Riad, el rey saudí, Abdulá, se refirió a la «ocupación extranjera ilegal» de Irak.

Por otra parte, las fuerzas norteamericanas, ahora reforzadas, no han logrado siquiera reducir la violencia. Como dice el diario español «El País de Madrid», cuando «ahogan temporalmente un fuego, resurgen las llamas en otra parte», citando el caso de Tal Afar, donde los soldados norteamericanos colaboran estrechamente con los iraquíes, dos coches bomba causaron el martes más de 50 muertos.

Es de esperar que comience a imperar la cordura, que la lógica guerrera de los «halcones», absolutamente quebrada en su basamento teórico, caduque y las fuerzas de ocupación se retiren. Hoy está claro que en Irak no había armas de destrucción masiva, ni se preparaban ataques terroristas contra EEUU y otros países del primer mundo. La acción militar determinó la muerte de decenas de miles de iraquíes y de casi cuatro mil soldados norteamericanos.

Ahora el Congreso norteamericano le ha enviado un mensaje a Bush. Lo que queda es saber si el Presidente lo atenderá. *

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