Integración regional e inserción internacional
Gran impacto tuvo la noticia divulgada por estos días acerca de acuerdos económicos a los que arribaron Brasil y Uruguay. Dichos acuerdos tienen una innegable trascendencia económica de la que nos ocupamos en nuestro editorial de ayer. Pero paralelamente, encierran un profundo significado político desde que vienen a reforzar la vocación latinoamericanista de Patria Grande que nos legara José Artigas.
En momentos en que el presidente de Estados Unidos nos ha visitado e intenta, de acuerdo con su estrategia imperial, introducir una cuña en el bloque regional, los acuerdos con Brasil tienden a solidificar las relaciones regionales.
Al respecto, vale la pena transcribir partes de un editorial de Carlos Quijano aparecido en Marcha el 31 de mayo de 1974, citado por Miguel Aguirre Bailey en su reciente libro «Un pueblo en lucha contra el fascismo» (páginas 20 y 21). Dice el maestro:
«Un país no es sólo una tradición, una historia. Es un proyecto también. Mirar el pasado es necesario. Construir para el futuro es la tarea. En nuestra América hispana patria grande la soterrada tradición convoca a la unidad, a las grandes unidades regionales, y a la gran unidad continental. Y en nuestro Uruguay patria chica más claro y más tangible es el deber. Ser oriental es ser artiguista. Ser artiguista es ser rioplatense. Ser rioplatense es ser hispanoamericano. Si hay leyes naturales, ésa es nuestra ley natural. Nuestra tradición y nuestro destino».
Con la lucidez que siempre lo distinguió, Quijano parece estar escribiendo para el hoy. Dice más adelante en ese mismo editorial:
«Un proyecto para que vivan los de adentro es un proyecto para vivir con los de afuera. Una política nacional es también una política internacional. Y una política internacional no confundir con la retórica internacional empieza por distinguir al amigo del enemigo. La política es una estrategia y una táctica: la conducción general y la ejecución localizada; el objetivo y la incidencia. (…) Un proyecto nacional para Uruguay es así un proyecto que tiene una connotación internacional. El objetivo es la integración; el enemigo es el imperio. He ahí la estrategia. Lo demás es la táctica, ajustada a las circunstancias de tiempo y de terreno. (…) …aquí, dentro de fronteras, en el terruño, proyecto y política serán nacionales si son antiimperialistas con todo lo que ello significa, y si encaran y propician una integración de los pueblos».
Tales conceptos integran desde mucho antes de ser formulados en el editorial citado el rico acervo ideológico de la izquierda uruguaya. Entendemos que el gobierno parece encaminado en ese sentido cuando reclama más y mejor Mercosur.
Y si de acuerdos extrarregionales se trata, analicemos su factibilidad desde el bloque regional de modo de negociar en conjunto y no separadamente. *
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