¿Tercera Guerra Mundial?

Hay preparativos «secretos» que son a voces. Así como el alevoso ataque a Irak se previó y se vio venir con meses de antelación; era obvio que la decisión se pensó, masticó y dirigió con meses y hasta algunos años de anticipación. Hoy se puede asegurar con mínimo margen de error sobre la próxima agresión y futuro genocidio de Irán para quedarse con su petróleo. Unica razón de todas las últimas guerras de Medio Oriente. En el referido Golfo ya están reunidos dos portaaviones yankis, el John Stennis y el Eisenhower, con toda una gruesa flota invasora bélica. Nadie piensa que se reúnen para investigar la cría del atún o hacer un estudio del medio ambiente marino de la zona. En Jerusalén, diplomáticos, funcionarios y jefes económicos y militares de Estados Unidos e Israel se reúnen para tratar el tema de las sanciones a Irán. Y también es obvio, y se filtra en la prensa del propio Estados Unidos, que se refiere particularmente a invasiones bélicas similares a la de Irak. O sea, el tema es sobre la negativa de los iraquíes de detener el desarrollo del plan atómico, que ellos alegan con fines científicos y de aplicación tecnológica en comunicaciones y afines. Según esas filtraciones periodísticas, se estaría y es de allí a seguir con bases militares y ciudades abiertas, arrasando como se hizo en Bagdad, Basora y llegado el caso, ¿por qué no?, Hiroshima y Nagasaki de vuelta, masacrando niños, mujeres, ancianos y civiles en general, media un paso. Y el primer productor del mundo de petróleo será Estados Unidos y asociados. Ya el Consejo de Seguridad había votado sanciones cuando se anunció el enriquecimiento de uranio iraní. Entre las previsiones estaría, una vez invadida Teherán, el derrocamiento de Ahmadinejad como se hizo antes con Sadam Hussein, puesto años atrás por el propio Estados Unidos, con otro gobierno títere designado a dedo por los imperiales y que por la prensa internacional obliga la necesidad de Irán de acelerar sus investigaciones atómicas, que de lograrse a tiempo, lo ponen a salvo de cualquier agresión por alevosa que se anuncie, seria. No hay ningún documento escrito, más allá del que impone el imperio, que moralmente obligue a Irán a no desarrollar su plan atómico, y a las otras nueve potencias restantes, entre las cuales se cuentan las que están en guerra imperial latrocísica con los propios árabes por su petróleo. Sí. Quién asegura que Francia, a la que dejaron en los hechos ensayar con cinco atómicas en el Atolón de Mururoa hace menos de diez años, o cualquiera de los ocho restantes, algunos en guerra propiamente dicha, no las van a usar llegada la necesidad con igual o mayor riesgo que Irán? Los iraníes ni siquiera la tienen por más que hubiesen adelantado el camino y prometen aplicar la energía atómica sólo con fines pacíficos. No es por cierto más riesgoso, el propio Estados Unidos, que es el único que la hizo explotar y por partida doble, contra seres humanos: Hiroshima y Nagasaki. Ya se estarían aplicando sanciones en boicots a bancos iraníes y empresas relacionadas con el plan nuclear de Ahmadinejad entre otras medidas a estudiarse. En buen romance, se está dependiendo de la orden, de nuestro «amigo», seamos realistas y reconozcámoslo, George Bush y la morochita Condoleezza Rice. No sería tremendista prever un preámbulo de comienzo de una tercera guerra mundial. Irán no es pieza fácil, como tampoco lo han sido Irak o Palestina.

Siguen cayendo soldados yankis o hispanohablantes, que son la carne de cañón de ilusos de estas tierras que fueron al norte a buscar mejor vida o tal vez peor muerte. Irak, Palestina, Afganistán o el futuro Irán, defienden sus libertades, soberanías y riquezas que les corresponden legítimamente. El imperio y la jauría depredadora que lo rodea sólo van por el petróleo y el poder mundial que da la posesión del oro negro. Se desglosa. Como siempre, la razón la tienen los explotadores y no los explotados. *

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