Casaretto se golpeó la cabeza

Un integrante del Partido Nacional me ha entregado un documento del diputado Federico Casaretto, que contiene 1.256 palabras, en el que llama a crear una «sólida resistencia nacional y popular frente al proyecto de país impulsado por el gobierno de Tabaré Vázquez».

El extenso texto lleva como título «Carta a los blancos» ­ no queda claro si es a todos los blancos, incluidos los del Frente Amplio, o solo a los que votaron en las últimas elecciones al Partido Nacional.

Entre esas 1.256 palabras no hay una sola propuesta, ni una sola sugerencia, para hacer avanzar al país y mejorar las condiciones de vida de los uruguayos. El 100% de sus dichos es para criticar al Frente Amplio y al gobierno progresista de Tabaré Vázquez.

Lo que más sorprende no es que Casaretto no tenga una sola propuesta, ya nos tiene acostumbrados a ello, sino que inventa un país que no existe, para poder existir él y así encontrar un espacio entre sus correligionarios.

Transmite, además, un estado anímico preocupante, propio de alguien que fantasea. Dice, por ejemplo, que el modelo de país que está construyendo el progresismo es «injusto, autoritario y empobrecedor». ¿Casaretto vivirá en Uruguay o se golpeó la cabeza?

A continuación transcribo parte de ese texto, 119 palabras, con las que explicita sin tapujos su angustia y la pérdida de los puntos de referencia.

 

Angustias y falsedades

El FA se propone el «fin de la rotación de los partidos en el poder, para su sustitución no por un partido único al estilo cubano sino por el Frente Amplio como partido hegemónico al estilo del peronismo argentino o de lo que fue en México el Partido Revolucionario Institucional (PRI). El objetivo es ubicar al Frente Amplio como la fuerza política que domine totalmente el escenario político del país durante varias décadas (lo que algunos ya se apresuran a llamar «la era progresista»). La hegemonía implica un FA encarnando al mismo tiempo el gobierno y la oposición, tratando de reducir la vida política nacional a su propia interna partidaria y queriendo empujar al resto de los partidos hacia una situación marginal y testimonial».

Una vez más muestra, con éstas palabras, lo poco serias que son sus actitudes discursivas. Querer comparar al partido de Juan Domingo Perón y al partido de Lázaro Cárdenas con el Frente Amplio es una profunda falsedad histórica. El peronismo tuvo su cuna en la rebelión de multitudes, mientras que el PRI tuvo como antecedentes una revolución, la primera en el siglo XX en América Latina. En cambio el Frente Amplio llegó al gobierno luego de haber acumulado fuerzas desde 1971, mediante la movilización popular y la ampliación de la unidad del pueblo, donde la defensa de la libertad y de la democracia fue y sigue siendo el santo y seña de esta fuerza progresista. De nuestras filas no surgió nunca un solo dictador, ya sea civil o militar. No todos en este país pueden decir lo mismo. ¿Recordará Casaretto a Aparicio Méndez?

Pero lo más interesante de sus reflexiones es que muestra temor a que los uruguayos comiencen a sentir que para incidir sobre el rumbo del país, lo mejor es participar de la interna del Frente Amplio, dejando de lado la opción del Partido Nacional y de otros.

Si esto ocurriera no sería fruto de una operación mediática y/o política del progresismo, sino se estaría ante un fenómeno complejo, sostenido sobre dos pilares: a) que el gobierno del doctor Tabaré Vázquez fue un éxito; b) que el Partido Nacional no tuvo la capacidad de retener a sus votantes, porque no supo construir un proyecto de país.

Si estas premisas son correctas, es comprensible que Casaretto haga este desesperado llamado a los dirigentes blancos porque esas premisas ya se están dibujando en el horizonte. Debo reconocer que esta vez el diputado que ingresó a la política de la mano de Enrique Antía no se estaría equivocando, porque todo indica que el actual gobierno ya está siendo un éxito y que el Partido Nacional no sabe construir un modelo de país, como tampoco tiene un proyecto para Maldonado.

 

El retorno del miedo

El disparatario no es menor y es extenso ­ imposible de atenderlo renglón a renglón-, donde llega a decir que hoy en Uruguay una prensa «autocensurada» y que desde el gobierno se promueve la «degradación de los valores de la clase media en todos los ámbitos: estructuras familiares, lenguaje, vestimenta, deseos de progreso económico, formas de convivencia, necesidad de seguridad, educación y pautas culturales».

Palabras, todas, con un tufo fascista y pituco que apunta a crear un clima cultural apocalíptico y promiscuo. La intención es generar miedo y por eso llega a afirmar que «si el gobierno de Tabaré Vázquez tiene éxito en consolidar un proyecto con estas características, entonces los uruguayos viviremos en una especie de democracia vigilada y seremos más pobres material, espiritual y culturalmente».

Casaretto mira al pasado y parece querer recobrar el tiempo perdido, cuando los políticos se adueñaban de las intendencias para provecho propio y de sus amigos, a pesar de que vestían bien y pronunciaban la lengua española. Cultos y educaditos, pero siempre con todo arregladito para que la gente sencilla quedara al margen de las cuestiones de la política.

 

La expectativa

Dice, también, que Tabaré Vázquez se inspira (otra gran mentira) en el «pensador marxista Antonio Gramsci», un italiano antifascista que vivió la mayor parte de su vida en la cárcel. Como no podía ser de otra manera, Casaretto recurre al viejo antimarxismo, que fue la bandera que utilizó la dictadura para asesinar, torturar y secuestrar patriotas. Antimarxismo que no utilizó Wilson Ferreira Aldunate, cuando en el exilio se abrazó con la izquierda para que el país se sacara de arriba a los Bordaberry, Gavazzo, Alvarez y compañía.

En la parte final de su escrito sostiene con razón, segundo reconocimiento que le hago, que «El país entero nos está mirando con expectativa». En todo de acuerdo: la expectativa de la gente es porque quiere saber si en algún momento el dúo Antía-Casaretto le dirá la verdad a todo Maldonado sobre lo que pasó en la anterior Administración. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje