Agenda 2007
Con el mensaje presidencial del pasado viernes 2, y las visitas al país de los presidentes Lula da Silva y George Bush comenzó el tercer año del primer gobierno de izquierda.
Año «bisagra», clave para la definición de varios temas de singular relevancia que teñirán en un sentido u otro el futuro inmediato de la agenda política de nuestro país.
1- La política exterior-
Si hay un tema que no se puede analizar en forma seccionada es el de la política exterior de nuestro país. Esta comprende varias áreas que interactúan constantemente y sería un error analizarla únicamente desde una óptica economicista y no globalmente. Si bien tiene un fuerte componente comercial, no se debe descuidar la complejidad y las eventuales derivaciones políticas que pueden acarrear decisiones que no valoren el contexto regional e internacional.
Sin lugar a dudas existen en el gobierno dos posturas diferentes acerca de este tema y ambas son contradictorias.
Desde Economía se enfatiza más en el bilateralismo a través de acuerdos comerciales con diversos países y desde la Cancillería se privilegia la integración regional y desde la región nuestra inserción en el escenario mundial.
Es un problema que la derecha política pretende resolver con cambios en el gabinete, y desde nuestra óptica tomando resoluciones en base a definiciones previamente consensuadas sobre el aspecto central en cuestión.
2- El conflicto con Argentina-
El componente principal es político y no ambiental. La resolución del problema anterior o cual será nuestra conducta hacia el proceso de integración, será clave para una dilucidación definitiva del tema en un sentido favorable a los intereses nacionales y que brinde rutas de salida y garantías al gobierno argentino.
Este sabe que a la altura que se encuentran las obras (80% de avance) y varios cientos de millones de dólares invertidos es impensable su relocalización, y su discurso beligerante tiene mucho más que ver con el constante clima preelectoral en la vecina orilla, además de los vaivenes de nuestro posicionamiento internacional y la apuesta al acercamiento con los Estados Unidos, que con una eventual contaminación ambiental.
3-Las reformas impositiva y de la salud-
Fueron dos aspectos centrales en la propuesta electoral presentada a la ciudadanía por la fuerza política.
Una entraña una redistribución positiva del ingreso a las arcas del Estado y la segunda se ocupa de una de las áreas más sensibles para el conjunto de la población, que en los últimos tiempos ha sido noticia permanente desde aspectos negativos y en la cual existe mucho por mejorar en lo asistencial.
Ambas reformas van a contar con oposición y opinión en contrario como es lógico suponer cuando se actúa sobre fuertes intereses corporativos.
4- La relación con la fuerza política- La fuerza política no sólo debe acrecentar su grado de legitimidad (funcionamiento de sus organismos, niveles de debate, etc.) para incidir con sus posiciones en los temas cotidianos que algunos pretenden «de gobierno», sino que debe además ubicarse como principal defensora y dinamizadora de los cambios. Siempre se dijo y es cierto- que una de las principales diferencias con los partidos tradicionales era el poderío y la convicción de su militancia.
Y la fuerza política, incluyendo al equipo de gobierno y legisladores, tiene que convencer y entusiasmar a la militancia y a la gente de que se está llevando a la práctica un programa de gobierno con miras al país y su gente.
No hay que apostar todos los boletos a lo que se pueda transmitir desde los medios de comunicación. El contacto directo entre el gobierno y la gente es sustancial para alcanzar ese entusiasmo y transformar al militante y al frenteamplista en un defensor implacable del gobierno y su programa, trascendiendo visiones estrechas.
No se debe, pues resulta mezquino y no es expresión de la necesaria e histórica unidad, asumir y defender las propuestas de acuerdo al sector o ministro que la hubiera hecho. El gobierno es de todos y no una federación de ministros representantes de subsectores.
El tiempo que se avecina, debido a las reformas que hay que comenzar a implementar y las resistencias que van a generar en algunas corporaciones, sumado al perfil agresivo que está tomando el accionar de la oposición con el perfilismo que implica cada precandidatura, hace imprescindible prestar atención al fortalecimiento de la relación entre el gobierno y la fuerza política.
5- La financiación de los partidos políticos.
Sería la otra reforma de la salud, en este caso de la democracia y su sistema de partidos. Y el momento indicado es este, alejado tres años del próximo acto electoral.
7- La reelección presidencial.
¿Es necesaria? ¿Hasta dónde se ahorra la izquierda un problema, como expresara el compañero Mujica o se compra otro? ¿No sería incorporar un nuevo elemento de fricción en la fuerza política? ¿La continuidad debe ser de las ideas y los programas o de los hombres? ¿No estaríamos reconociendo que no existen alternativas al compañero Tabaré?
Con estas interrogantes que dejan entrever mi posición no creo que me convenzan fácilmente de que es positiva para el país y la propia izquierda.
Tabaré está demostrando que es un gran Presidente, el próximo trataremos de que esté a su altura.
Estos son 7 temas a resolver . Esperemos que la derecha entre interpelación e interpelación nos dé tiempo para hacerlo. *
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