¿Sólo cuestión de estilo?
La comparecencia pública del Presidente de la república el 2/03/07, acto «no asexuado» según Pepe Mujica, forma parte de un estilo de actuación gubernamental desprovisto de rigideces y acartonamientos. No es sorpresa.
¿Quién hubiera imaginado años atrás que sonaran las lonjas en la Junta Departamental de Montevideo festejando la decisión de ponerle el nombre de Víctor Rodríguez Andrade, protagonista de Maracaná, a un tramo de una calle de Montevideo?
¿Concierto de tango, murga y candombe con la Orquesta Filarmónica de Montevideo en el Teatro Solís? ¿Adónde hemos llegado?, se estarán preguntando algunos elitistas de la cultura. Así festejó el PIT-CNT en octubre de 2006 su noveno congreso.
Quien no haya participado en Consejos de Ministros realizados fuera de Montevideo, quizás no perciba lo que significa para la gente del interior, que muchas veces no tienen a quien contarles sus problemas (recordemos que estamos en un país fuertemente centralizado a pesar de los esfuerzos en contrario), que personajes como el Presidente de la República y/o sus ministros, acartonados para muchos, visualizados muchas veces como ajenos al interior profundo, sean accesibles al relato de sus dramas y los de su pueblo. Constituye para ellos un hecho histórico imborrable, desde el punto de vista político y fundamentalmente humano. Quebracho, Bella Unión, Zapicán, Villa Soriano y muchos otros, son testigos de ello.
Pues bien. Uruguay y la Organización Internacional de Trabajo OIT firmaron días atrás un convenio sobre Trabajo Decente, partiendo del concepto de que el trabajo no es una mercancía. Su objetivo es elaborar estrategias y acciones destinadas a garantizar los derechos fundamentales en el trabajo en su indisociable doble dimensión: cuantitativa y cualitativa. Y se promueve además la protección social y el diálogo social, elementos sustanciales para los propósitos y políticas de desarrollo del país, coincidiendo con el documento final de la Cumbre
Mundial 2005 de las Naciones Unidas que destaca la reducción de la pobreza para alcanzar los Objetivos del Milenio.
¿Por qué Uruguay fue elegido por OIT? Por ser un país ejemplo de diálogo social, aun en la divergencia democrática. Así ha sido manifestado expresamente. El diálogo es un estilo de este gobierno. Y cierta forma del mismo, aun más, como lo demuestran los ejemplos anteriores. Y no se inventa nada. No hay que remitirse al viejo fenómeno griego del ágora, donde los ciudadanos ejercían en asamblea la democracia directa, sino a nuestro propio país.
Respecto del mundo rural ¿acaso podemos ignorar la figura de Aparicio Saravia y su relación con el paisanaje, o lo que significó en la década de los 50 fenómenos como el de Benito Nardone, Chicotazo, artífice junto al Dr. Luis A. de Herrera de la victoria del Partido Nacional en 1959? Hasta el propio Dr. Lacalle se destacó por su muy especial relación con el interior. Y en los días que corren ¿qué hizo y qué hace el Pepe Mujica con el mismo paisanaje, como él mismo cariñosamente gusta llamarlo? Y conste: mi formación y posición política están en las antípodas del pensamiento de los tres personajes vinculados al Partido Nacional. Lo cierto es que este gobierno tiene una modalidad diferente de comunicarse con la gente. Dentro de algunos años la historia juzgará al gobierno del Frente Amplio. Algunos dirán que transformó el país para bien.
Otros pensarán que resultó un fiasco o que cumplió a medias, etc. Pero nadie podrá negar racionalmente hablando, referimos a la racionalidad en la discrepancia en un país democrático, que en materia de contacto con la sociedad hubo un estilo diferente. Se dirá: los estilos son cuestiones de forma. Y aquí vamos a lo del título de esta nota.
¿Muchas veces la forma no se transforma en sustancia? Por algo fuimos elegidos por la OIT para la firma del reciente convenio. *
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