La fuerza política y el gobierno

De las vicisitudes originadas por la casi inesperada (?) visita del indeseable genocida, han surgido posturas en actores políticos, principalmente en la esfera de las «cercanías oficialistas» del FA, mostrando desubicaciones propias de la imposible defensa de una infeliz situación, originada en decisiones de la máxima figura de un gobierno personalista y claudicante en materia de principios fundacionales irrenunciables, tales como el antiimperialismo. Y como centro de interés de estas desubicaciones podemos enunciar una idea fuerza que está en el centro de las necesarias y postergadas definiciones:

«La fuerza política FA y el gobierno (¿suyo?), no son la misma cosa».

Chocolate por la noticia. Pero al tratar de explicar esta sencilla y perogrullesca idea fuerza, es que aparecen las contradicciones.

Tomemos, como ejemplo válido, las expresiones vertidas en la Mesa Política del 12/2/07 (1)

1-La invitación al desagradable susodicho surgió de la visita que hiciera el Presidente a los EEUU en mayo del 2006, cuando quedaron en «pescar» juntos (!), luego de hablar de sus respectivos nietos (!). De paso, ya que es sólo una invitación personal para pescar y no involucra al país, ¿por qué no recibirlo en la Isla de Flores? Teniendo en cuenta que fue un leprosario, nada mejor indicado…..

2- La 1001 quiere separar «lo que es la visita protocolar del (señor ) presidente de un Estado con el que mantenemos relaciones diplomáticas y comerciales, con lo que representa Bush como gendarme del mundo«.¿Es esto moralmente viable? ¿Le vamos a estrechar (protocolarmente) la mano al «execrable genocida»?

3- la 90: «No lo ha discutido, solicita tiempo. Pero no nos olvidemos de que nuestro Presidente es el estandarte de la fuerza política y que esta es una visita oficial (?)

Tampoco estamos decididos a votar algo que no se sabe en qué consiste (en referencia al apoyo genérico a todas las manifestaciones en contra)».

Solamente en caso de máxima duda generada por el impacto de la decisión del gobierno, se puede pedir tiempo, para discutir esto. ¿Estamos frente a un caso claro de principios (fundacionales), o no? Y lo del «estandarte», ¿cómo juega? ¿Tenía obligación de invitarlo, porque » es una visita oficial«. La duda que consume a la 90 se traduce en sus declaraciones. Quiere estar bien con el demonio invitante y con el diablo invitado, aunque se nos aparecen como la misma cosa. Y el final muestra subyacente y elíptica su posición, aunque nos parezca mentira: apoyar manifestaciones, siempre que no persigan mostrar descontento contra el gobierno. O sea, apoyar el repudio a Bush, pero no decir nada contra el gobierno que ambientó esta malhadada visita, y vuelta de tuerca proimperialista. Sin comentarios.

4- la 609: requiere una reunión de su Dirección Nacional. O sea que ¿no tiene posición a priori contra Bush? ¿O, también le preocupa la indefendible situación creada, para que no se vea la complicidad del gobierno? (Ultimo momento: resolvió repudiar a Bush, pero no plegarse a la movilización del PIT-CNT).

5- Bases del Interior: » Si no toca Brasil (tocando Colombia, Perú, Guatemala, México), nos deja quemados».

Así que la cosa es que vaya o no a Brasil. Si va a Brasil, salvamos las apariencias y está todo bien. No nos van a ver como otros chupa…medias…. Sin más comentarios.

6- la 99000 : «Estamos en los tres lugares: fuerza política, gobierno y fuerzas sociales. Debemos actuar en las tres sin generar contradicciones« (¿Cómo se come eso?)

O sea que (nos) quedan dos caminos, para evitar la contradicción A) O el gobierno repudia la venida de Bush y no lo recibe, adhiriendo a la posición histórica de la fuerza política, o,

B) la fuerza política renuncia a sus principios y a su historia y le organiza un festejo a Bush, para no dejar «pegado»al Presidente.

7- la 609: » Si fuéramos oposición sería muy fácil de resolver. ¿No deberíamos ser solidarios con el Presidente y ayudarlo a ser los mejores anfitriones?

O sea que reaparece el doble discurso. Como oposición es una cosa y como gobierno es otra. Y lo peor que es, la contraria, exactamente. Y la duda de cómo comportarse. Es un genocida imperialista, pero, Tabaré lo invitó, y si Tabaré lo invitó, lo que haga Tabaré es verdad revelada, y sería políticamente criminal decir públicamente que se equivocó. Es lo que aún ahora vienen sosteniendo muchos descerebrados de sus votantes. Demasiados.

Al final la M/P pasó la dilucidación del tema para el lunes 26 del cte. Para tener tiempo para dilucidar si seguimos siendo antiimperialistas, o chupa…medias del imperio.

Pavada de dudas y contradicciones las que tuvo planteadas el «oficialismo» .

La solución final fue que el gobierno (¿del FA?), recibiera bien y fielmente al genocida indeseable, y que no se note. Para que nadie se dé cuenta de que el gobierno está haciendo «lo que se le canta», sin importarle un carajo la pobre fuerza política de la que, por sus méritos y esfuerzos, provino. Así fueron las cosas.

(1)Expresiones tomadas del informe sobre lo ocurrido en la M/P, que la Delegación de Bases de Montevideo envía para ser tratadas en comités y coordinadoras.

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