¿Un cambio en la tendencia demográfica?
Hay un hecho que está pasando desapercibido, pese a que algunos estudiosos ya están tratando de desentrañar si el mismo es producto de una tendencia sostenida o de factores coyunturales que modificaron por un período la tendencia negativa en las estadísticas. Ese dato es que durante el año 2006 el número de nacimientos fue mucho mayor a la media de los últimos diez años, especialmente, luego de la caída demográfica que comenzó a producirse en el año 2002 y que siguió adelante, eclosionando, durante la crisis, pero que en lo demográfico tuvo su expresión cataclísmica durante los años 2004 y 2005, cuando los cómputos fueron reiteradamente negativos.
Sin embargo en 2006 el número de nacimientos determina un pequeño pero significativo crecimiento demográfico, lo que no ocurría en el país en los últimos años, lo que es un dato importante para manejar en una fecha como la de hoy, cuando se conmemora el Día de la Mujer.
Como se recordará, Uruguay y Cuba son los países del continente con menos cantidad de nacimientos, lo que determina un envejecimiento paulatino de la población, en un proceso negativo que, conjuntado en el caso de Uruguay con la emigración, en que los que se van son generalmente jóvenes, está mostrando un futuro decadente para el país.
De acuerdo con los datos proporcionados por la Unidad Poblacional del Ministerio de Salud Pública, la cifra preliminar de nacimientos en 2006 fue de 47.422.88, cifra que es superior a la verificada en 2005, revirtiendo así la tendencia de caída sostenida de los años anteriores.
Por supuesto que todavía no hay que echar las campanas a vuelo, afirmando que las condiciones sociales que determinaron la baja natalidad en Uruguay se han modificado de un año a otro. Además, obviamente, las tendencias de la reproducción en una sociedad deben estudiarse a más largo plazo para comprobar la consolidación de las tendencias. Sin embargo, el dato del crecimiento del número de nacimientos es positivo y parece mostrar que algunos de los endémicos problemas que han afectado a nuestra sociedad, aplastando a las familias, se han comenzado a despejar.
Un dato a tener en cuenta y que es negativo es que las mujeres que emigran (y el año pasado se han ido del país, de acuerdo con los datos de la Dirección Nacional de Migraciones, 17 mil personas, mayoritariamente jóvenes) están en la edad de reproducirse.
Sin embargo, de antemano, el crecimiento de los nacimientos parece mostrar que existe una opinión más optimista sobre el futuro del país, hecho subjetivo que tiene una vinculación directa con las expectativas que modifican las tendencias demográficas en las clases medias.
Si se sigue produciendo una opinión optimista sobre el crecimiento de la economía y se observa un camino sostenido hacia el desarrollo y la población tiene posibilidades de ahorrar y consumir, es evidente que la tendencia demográfica positiva que comenzó a verificase incipientemente en 2006, se multiplicará en un proceso olvidado o desconocido para nuestro país.
Hoy por hoy son los sectores más humildes los que tienen la mayor cantidad de hijos, sin embargo, se supone que ahora el crecimiento del número de nacimientos se está produciendo en las clases medias. De confirmarse la tendencia, de mantenerse la opinión optimista sobre el futuro uruguayo, el proceso se acentuará aun más.
Esperamos no equivocarnos, porque esta contracara de la situación general, de confirmarse como tendencia, sería un hecho muy positivo. *
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