El recambio en el Ministerio del Interior
A dos años exactos de haber asumido el nuevo gobierno se produce el primer relevo ministerial. La maestra Daisy Tourné tendrá la difícil tarea de ser la fiel custodia de la democracia uruguaya, potestad esencial que tiene asignado el Ministerio del Interior del que, desde ahora es titular, para lo cual no sólo es necesario custodiar bienes y haciendas, sino hacer cumplir el ordenamiento legal en todos sus extremos.
En el camino quedaron José Díaz y Juan Faroppa, dos funcionarios dignísimos que pusieron todo de sí, pero que sabemos fueron muchas veces superados por una situación difícil, producto de una sociedad problematizada por años de crisis y pobreza, en la cual, obviamente, se incubó la desesperación que muchas veces lleva al delito.
Una gestión, la de los últimos años, repleta de buenas intenciones, pero también llena de incomprensiones. No podemos ocultar desde este editorial que el titular de la cartera del Interior en razón de la Ley de Humanización de las Cárceles, y algunas designaciones todavía discutidas y discutibles, fue el centro de duros ataques por parte de la oposición política.
Sin embargo, más allá de los hechos puntuales, debemos decir que José Díaz, fue un ejemplo de conducta democrática y que, además, trató de adoptar las medidas necesarias, quizás todavía no las suficientes, para terminar con una serie de gravísimos problemas que se siguen dando a nivel policial. En el organismo armado, que debe resguardar a la población de la delincuencia, se verificaban situaciones de todo tipo, también producto indeseable de lamentables políticas salariales que tienen a los policías con los ingresos más deteriorados, junto al de los maestros, de la administración pública.
En ese caldo de cultivo, todo es posible. Porque frente a una mayoría de buenos funcionarios, coexistían otros, que hacían de la trapisonda, la trasgresión, el hacer «la vista gorda», la connivencia con la delincuencia, una forma de sobrevivir, creando manchas de corrupción difíciles de detectar y erradicar en corto plazo por parte de las autoridades del Ministerio del Interior.
Hace pocas horas en la propia LA REPUBLICA se denunciaba un hecho de una gravedad inusitada, que subvierte todos los cánones de la tarea carcelaria y modifica, obviamente, cualquier mecanismo de reeducación que seriamente se quiera llevar adelante en ese ámbito. Fue el robo en el ámbito de la guardia externa de la Cárcel de La Tablada de la caja de seguridad en donde los presos con salida transitoria, que abandonan diariamente ese establecimiento para cumplir tareas en la panadería creada como elemento fundamental para su reinserción en sociedad, depositaban sus documentos, el dinero obtenido por las ventas de la panadería y demás elementos de carácter personal.
Un hecho gravísimo en su significado, porque está quebrando el sentido mismo del sistema carcelario. Que los carceleros roben a los presos que realizan una tarea encomiable, que realizan una tarea ejemplar que dignifica un esfuerzo que está siendo reconocido por todos, es una enormidad de tal magnitud que debiera haber determinado una inmediata acción ejemplarizante de la Dirección de Cárceles o de quién correspondiera, y una información de lo ocurrido, lo más detallada posible a la opinión pública.
Por ello, por estos hechos aberrantes que le estallan en la cara al propio Ministerio del Interior y por otras situaciones, como la evidente carencia de entrenamiento para investigaciones difíciles, como las que se debieron emprender con la desaparición y el asesinato de una joven en Piriápolis, es que debemos brindarle a la maestra Tourne, nuestra solidaridad y nuestro apoyo.
Sabemos que su tarea no será nada sencilla, que tendrá que trepar una difícil montaña llena de obstáculos. Pero que tenga la seguridad que si cumple con su deber y los uruguayos lo advertimos, el apoyo a su gestión será unánime. *
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