Balance de 24 meses

No es habitual que un presidente de la República se presente en la plaza pública para rendir cuentas a los ciudadanos al cabo de dos años de gestión.

Estamos acostumbrados, sí, a que los mandatarios se dirijan a la población por cadena de radio y televisión cuando se trata de aclarar alguna duda, de desmentir alguna especie o de anunciar alguna medida excepcional. Pero este contacto directo del presidente con su pueblo no tiene antecedentes en la historia nacional y entendemos que el hecho merece destacarse.

De algún modo, el acto de esta noche se inscribe en una práctica inaugurada por el doctor Tabaré Vázquez de ponerse periódicamente en contacto con la gente; ya son célebres las reuniones del Consejo de Ministros en lejanas poblaciones del Interior, circunstancia propicia para que las autoridades conozcan de fuente directa la problemática que viven sus habitantes y para que se establezca un diálogo fructífero entre gobierno y ciudadanía. Es, también, una instancia profundamente democrática.

Más allá de los comunicados oficiales, de las declaraciones y de las entrevistas a los ministros, la gente que anda y arde en la calle tendrá esta noche la oportunidad de escuchar directamente y sin intermediarios los anuncios, análisis y comentarios sobre la gestión de gobierno de boca del presidente, en una suerte de asamblea en la que el protagonista será el soberano.

Hoy el pueblo conocerá los logros, los avances y las dificultades que debió enfrentar el gobierno en estos dos años, así como las trabas que deberá sortear de aquí en más para llevar a la práctica el programa que el electorado eligió.

Desde esta página en más de una ocasión hemos reseñado lo que a nuestro juicio son éxitos del gobierno actual y también hemos señalado las cuestiones pendientes o los yerros cometidos. Sea como sea, bueno es recordar que el primer gobierno progresista ­el primer gobierno de izquierda­ de la historia nacional llegó al poder consagrado por una mayoría de electores como hacía muchos años no se veía en nuestro país. La reforma constitucional que introdujo el balotaje ­y que fue pergeñada para evitar el acceso de la izquierda al gobierno­ no logró su objetivo cuando más del cincuenta por ciento del electorado se pronunció a favor del Frente Amplio y de su candidato presidencial, doctor Tabaré Vázquez.

Ahora bien, dentro de esa mayoría de electores que dieron el triunfo al Frente Amplio es preciso reconocer que un cierto porcentaje no se siente identificado con los postulados tradicionales de la izquierda uruguaya y que dio su voto a esta fuerza política con la esperanza de que se procesaran cambios moderados. Esa circunstancia ha obligado al gobierno progresista a observar un difícil equilibrio en su gestión, tratando de analizar cada paso, de sopesar los posibles efectos de cada medida adoptada.

En fin, de todas formas, desde marzo de 2005 muchas cosas han cambiado en el país. La política referida a los crímenes del terrorismo de Estado tuvo un vuelco espectacular y habilitó que unos cuantos connotados torturadores, secuestradores y asesinos estén tras las rejas, algo impensable bajo las administraciones anteriores. La apuesta al país productivo está en marcha y empieza a exhibir logros importantes. La política laboral también sufrió un viraje y está modificando sustancialmente las relaciones entre patronos y asalariados, corrigiendo una situación que perjudicaba notoriamente a éstos. La economía se ha reactivado y sus resultados empiezan a volcarse con mayor equidad al producirse un descenso de la desocupación y un aumento del salario real.

La cita es esta noche en la Plaza Independencia. Los uruguayos tenemos motivos para festejar. *

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