Al turismo interno también hay que tenerlo en cuenta

Un cómputo de movilidad de la economía que no se hace tiene relación con el turismo y particularmente con la significativa invasión de veraneantes uruguayos a los balnearios del este. No sabemos porqué razón los organismos competentes dejan de lado a quienes, fronteras adentro, salvaron una temporada ­dados los precios relativos de Uruguay, fenómeno negativo al que se le debe sumar el corte de rutas en la provincia de Entre Ríos­ y cuyos factores resultaron fundamentales para que se movilizara la economía, y los agentes económicos no sufrieran las consecuencias de dichos negativos factores.

Sin embargo, en los cómputos del Ministerio de Turismo solo aparece como un hecho residual este fenómeno singular que eclosionó el pasado mes de enero, cuando los uruguayos coparon objetivamente los balnearios del país, movilizaron la economía, y trasladaron el ahorro atesorado ­como consecuencia de las mejoras salariales que fueron producto del funcionamiento de los Consejos de Salarios en el sector privado­ al comercio, los alquileres y la hotelería de la zona balnearia, que de lo contrario, hubiera caído en una crisis histórica.

Por supuesto, cuando se pase raya y se mida el ingreso de divisas, la incidencia del turismo habrá bajado, porque la caída del ingreso de extranjeros fue importante, pero paralelamente se debería establecer que se está produciendo una modificación en la estructura de la actividad que también está vinculada con el precio del dólar en Brasil, país que, por lo tanto, no fue un destino atractivo para los uruguayos.

De mantenerse como se ha anunciado, el actual proceso de crecimiento y el mismo ritmo de mejoría salarial, es evidente que para la próxima temporada el Ministerio de Turismo deberá estudiar planes de contingencia que tengan en cuenta a las corrientes turísticas de uruguayos, con mecanismos que impulsen a que las familias de nuestro país disfruten de nuestras bellezas naturales, dándole trabajo paralelamente a los empresarios que abren supermercados, restaurantes, ponen en alquiler viviendas o invierten en nuevos hoteles.

El fenómeno de este año es altamente significativo y profundamente aleccionante. Cuando el país, con precios relativos negativos para las corrientes turísticas exteriores, y sufriendo el no resuelto e inédito problema de los cortes de rutas hacia los puentes que nos vinculan con Argentina, tiene un mes de enero tan brillante como el vivido en la zona balnearia, es hora de analizar en profundidad lo ocurrido, porque obviamente se debe estudiar el fenómeno que deberá alentarse, porque claramente es positivo para los intereses del conjunto de la economía.

La tarea del Ministerio de Turismo no es solo impulsar la llegada de visitantes extranjeros porque, obviamente, esas corrientes como históricamente ha ocurrido, no son permanentes y están vinculadas a hechos diversos, coyunturales, que no pueden ser dominados enteramente por la voluntad de los gobiernos.

Si las corrientes internas de turismo de mantienen, si se estudian además líneas de turismo social, si se fomentan las vacaciones con largas financiaciones (como ocurre en Argentina), si existen ventajas que no creen odiosas diferencias entre las nacionalidades de los distintos visitantes, podrían crearse corrientes turísticas permanentes para que así se intentara abandonar la estacionalidad que por ahora se mantiene endémicamente en la actividad, convirtiendo fuera de temporada, por ejemplo, a los balnearios de Rocha en pueblos fantasmas con toda su infraestructura clausurada.

Un tema para analizar. *

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