Evitemos definitivamente los ciclos de crisis
La mejoría de la actividad económica con su correlato de crecimiento para el país, en cifras interesantes, no deberían seguir atadas solamente a las variables internacionales todavía positivas, sino que se deben poner en marcha las políticas adecuadas para que ese crecimiento se consolide. El país no puede estar atado de por vida a una coyuntura internacional siempre cambiante, pues se sabe que todos los elementos atados enteramente al vínculo con el exterior, han sufrido históricamente en el país avances y retrocesos mayúsculos.
Hoy, gracias a diversos factores, tenemos una muy importante colocación de carne en EEUU que, de alguna manera, ha contribuido a la actual situación de bonanza que se vive en el país. Pero recorriendo varios puntos de nuestra geografía podemos certificar de lo ocurrido en otras épocas, cuando nuestras carnes eran un bien inestimable de exportación, creándose todos los grandes frigoríficos que, al tiempo, cuando la estructura del comercio mundial por una razón u otra se modificó, debieron convertirse en esqueletos monumentales de un pasado de notable prosperidad que viviera el país.
Hay innumerables trabajos del Ilpes (Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social), dependiente de Cepal, que analizan esa situación en distintos escenarios latinoamericanos con resultados similares. La industrial metalmecánica radicada en los alrededores de la ciudad de Córdoba argentina, creada en su momento fundamentalmente para la exportación, vivió también procesos parecidos a los ocurridos en el pasado en la industria frigorífica que hoy, como el Ave Fénix, ha logrado resurgir de entre sus cenizas.
En el XIX Seminario Regional de Política Fiscal que se realiza en Santiago de Chile por estos días, el secretario ejecutivo de la Cepal, el argentino José Luis Machinea, reconoció la importancia de la coyuntura internacional que ha determinado el crecimiento de América Latina, pero prendió la luz de alerta. «Hay que tener optimismo con precaución dijo- ya que la región se enfrenta a dos desafíos: cómo se mejora la equidad y cómo se construye un desarrollo sostenible».
Además, señaló Machinea, «la política fiscal es un intermediario fundamental entre el aparato productivo, la cuentas públicas y el sector privado».
Claro, la respuesta al problema planteado puede estar en despejar el camino y propender a la equidad, para mejorar la calidad de la vida y, su paralelo económico, que es el consumo. Mejorando este fundamento de la economía de un país que en Uruguay, durante 2006 creció en el 10,35%, tendrán andamientos las industrias más verticales, atadas directamente a la venta y comercialización en el mercado nacional y/o regional, mitigando los históricos vaivenes que se verifican en el comercio internacional.
Se dirá, ese es el objetivo central de un gobierno y se está haciendo. Claro, pero concienciarnos sobre la difícil realidad que en cualquier momento el país puede comenzar a vivir especialmente por no haber podido diversificar en forma importante los mercados compradores de carne y otros productos, además de las modificación de las coyunturas económicas a nivel planetario, hacen necesario que se estudien los caminos para que el país no sufra más bruscos vaivenes y tras los cortos períodos de bonanza comiencen los largos de crisis, de reacomodamiento a las nuevas condiciones del comercio mundial.
Son, claro está, las razones del artillero. *
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