Los desafíos actuales: trabajo, desempleo y exclusión social

Escrito por: HECTOR GUGLIA - Integrante de la Junta Nacional del Partido Demócrata Cristiano

Viernes 02 de febrero de 2007 | 4:29
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Queremos afirmar que no será posible superar las causas de la pobreza, del desempleo y de la exclusión social, mientras sigan predominando, en el actual ordenamiento nacional, la ideología, la política y las recetas neoliberales que generan una dinámica precisamente antagónica, haciendo más ricos, más pobres a los pobres y aumentando sin cesar el número de nuevos pobres y excluidos de la sociedad.

La lucha por el pleno empleo debe ser un eje central de nuestra acción política. Debemos señalar que el desempleo no es un fenómeno de la coyuntura, sino que es fruto de las actuales estructuras económicas y sociales y del paradigma neoliberal del crecimiento económico sin empleo y sin distribución justa de aperturas indiscriminadas que debilitan el proceso productivo nacional y desintegran el mercado interno.

Queremos señalar con preocupación que la ofensiva neoliberal apuna a debilitar sobre todo al Estado, los partidos políticos, las organizaciones sindicales y las diferentes organizaciones de la sociedad civil, haciendo predominar una tecnocracia obsecuente a fin de poder imponer sin resistencia su propio proyecto, cuyas consecuencias están a la vista.

­Un incremento generalizado y sin precedentes de la pobreza crítica, de la miseria de la exclusión social, de una degradación de las condiciones del salario, del trabajo, del empleo y de vida que afecta a más del 50% de los uruguayos en edad de trabajar (150 mil desocupados totales y 350 mil en la economía informal y precarización del empleo); un abismo inevitablemente de desigualdad y de injusticia social, que si no se superan nos puede llevar a situaciones límites, no deseadas.

­Los jóvenes ven frustradas sus aspiraciones de realización en un marco general que no los contempla y se encuentran sin horizontes en su propia patria.

Pequeños productores y comerciantes endeudados y a la deriva. La mujer ha salido en alta proporción al mercado de trabajo y enfrenta la discriminación laboral.

El trabajador de campo vive igual que hace cincuenta años, es explotado y las leyes que lo amparan no se cumplen.

Con esta finalidad trabajaremos por:

A) Formular políticas para ampliar las oportunidades de trabajo y la productividad en los sectores rurales y urbanos mediante el crecimiento económico, la inversión en el desarrollo de los recursos humanos y la promoción de tecnologías apropiadas y convenientes de acuerdo a nuestra realidad uruguaya, que generen empleo productivo.

B) Impulsar el acceso a la tierra, el crédito, la información, la infraestructura y otros recursos productivos, prestando particular atención a los sectores desfavorecidos de la sociedad.

C) Estudiar opciones innovadoras de creación de empleo, apostando a un Uruguay productivo, desarrollando al máximo todas las posibilidades de explotación de sus recursos agropecuarios, granja, agroindustrias, desarrollo industria, explotación de recursos minerales, ictiológicos, turismo, sector de servicios, vivienda, salud, educación y la capacitación de su gente para poder estar en condiciones de competir con calidad y costos accesibles.

D) Procurar salvaguardar los derechos e intereses básicos de los trabajadores, observando el cumplimiento de los convenios pertinentes de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) y ratificados por nuestro país, incluidos los que tratan sobre la libertad de asociación, el derecho de sindicalización, la negociación colectiva, la libertad sindical y protección del trabajador y el principio de la no discriminación.

E) Partiendo de la base del actual adelanto científico, es importante que el Estado invierta en su capacitación e investigación tecnológica, apostando al desarrollo humano de su gente, para la producción de riquezas, bienes y servicios, producidas en muchas menos horas de trabajo.

En esta línea sostenemos que los trabajadores debemos reivindicar a nivel nacional y regional una alternativa que pese a la disminución de la jornada de trabajo (6 horas diarias, 30 semanales) que sería suficiente para producir las riquezas, distribuyendo el empleo y aumentando sustancialmente el salario mínimo promedio a fin de mejorar el bienestar a toda la sociedad uruguaya y con ello promover la producción y el empleo.

Para trabajar en el logro de estos objetivos señalamos que la gran fuerza será la de la solidaridad entre todos los trabajadores, y llamamos a apostar con más convicción, con más mística, a la vida, a la esperanza y a la utopía, construyendo la máxima unidad posible de los uruguayos en torno a un proyecto alternativo que asegure las transformaciones que el país reclama y necesita en forma urgente. *

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