La tendencia de los combustibles alternativos
Los fenómenos vinculados al precio del petróleo tienen, por supuesto, diversas vinculaciones y se encadenan con procesos diversos a tener en cuenta. Sin embargo la significativa caída de los 77 dólares en que se promediaba el barril a mediados del año pasado a los 55 dólares a que se está pagando actualmente tiene también una explicación relacionada con el creciente interés mundial por el consumo de combustibles alternativos, que es uno de los aspectos esenciales a tener en cuenta.
El creciente interés de los gobiernos del mundo, en especial el de Estados Unidos, por estos combustibles alternativos ha determinado una sorda convulsión entre los productores de petróleo que ven cómo su negocio, hasta ahora monopólico a nivel plantario, puede comenzar a desbarrancarse. Sin embargo todavía no existe la certeza de que se logren niveles de producción adecuados que aseguren que los combustibles nuevos como el etanol y el biodiesel tengan en los próximos años un papel crucial en el suministro energético.
Los analistas ven dos grandes problemas. Primero, sin grandes subsidios, la rentabilidad de los combustibles alternativos aún está en entredicho. Esto es aun más cierto ahora que el costo de las materias primas de los biocombustibles, como el maíz, se ha disparado, reduciendo los márgenes de ganancias para los fabricantes de esos combustibles. Por otra parte, en la actual coyuntura, si se mantiene la tendencia a la baja del petróleo, podría generar pérdidas para las plantas de biocombustibles, ya que su producto resultará económicamente menos atractivo.
En algunas partes del mundo, particularmente en Australia, el mercado para combustibles alternativos ya está cayendo en picada. Los medios locales hablan de una «carnicería» en el sector, luego de que compañías que solían ser atractivas cancelaran su salida a bolsa o vieran caer el precio de sus acciones. En segundo lugar, es cada vez más claro que aumentar la producción de combustibles provenientes de la agricultura, como el etanol, tensionará aún más los recursos de agua y tierra en todo el mundo. Esto podría elevar a niveles demasiado altos el precio de algunos alimentos básicos, golpeando a los consumidores más pobres.
Pese a que el horizonte de los combustibles alternativos se está nublando, algunos analistas ven el lado bueno de estas turbulencias: forzarán a reorientar los recursos hacia combustibles alternativos que sean más eficientes y sustentables que los actuales.
Estos analistas ven una analogía de la actual situación de los productores de los nuevos combustibles con el estallido de la burbuja tecnológica en 2000. El derrumbe del sector enterró a algunas de las peores ideas y compañías menos eficientes, permitiendo que los inversionistas con más capital consolidaran operaciones y salieran mejor preparados para hacer de Internet una fuerza aún más poderosa en la economía mundial. Ellos creen que en el mercado de combustibles alternativos sucederá algo similar. Sin embargo le asignan a este tipo de combustible, que quizás hoy no pueda hacer pie, un crecimiento en el futuro mediato dada la paulatina desaparición de los combustibles fósiles.
Por supuesto, no se sabe qué puede pasar si el precio del crudo sigue cayendo. Si eso sucede, las energías alternativas podrían marchitarse, tal como sucedió después de la caída que siguió al auge petrolero de fines de los años 70.
Se prevé que habrá en el mundo una inversión para este año, en torno a la producción de estos combustibles, superior a los 100 mil millones de dólares, lo que determina que los balbuceos uruguayos en Bella Unión, pletóricos de buenas intenciones, sean una especie de expresión de buenos deseos. La falta de tecnificación en la producción de caña y los volúmenes pequeños que se logran, fuera de estándares adecuados, determinan altos costos en la experiencia.
«La tendencia mundial es utilizar cada vez menor mano de obra en las tareas agrícolas, las que se tiende a tecnificar cada vez más», nos decía un prestigioso investigador uruguayo docente de una universidad argentina, analizando la propuesta industrial de Ancap. *
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