El déficit en el Mercosur
Por más que son evidentes los beneficios establecidos en la carta constitutiva del Mercosur, la actual situación está llegando a límites insoportables para Uruguay, que de acuerdo a cifras oficiales suma en los últimos once meses contabilizados un déficit comercial con Argentina y Brasil que superará, cuando se afine un poco más el lápiz, los 1.200 millones de dólares.
Estos datos, correspondientes a 2006, dan cuenta de una situación muy grave, de una acentuada disparidad, en la cual Uruguay se surte en los países vecinos de elementos esenciales para su desarrollo, pero en ninguno de los casos (ni de parte de Argentina ni de Brasil) recibe la más mínima reciprocidad en el trato comercial, lo que es muy grave y que además, en los hechos concretos, aventa todo tipo de discursos conciliadores como los pronunciados por Brasil en las últimas reuniones del pacto regional.
La balanza comercial uruguaya cerró los once primeros meses contabilizados del año 2006 con un déficit de 581 millones de dólares, un 130% más que en igual período de 2005, cuando el mismo proceso se ubicó en 252 millones. En el intercambio regional, siempre de acuerdo a las mismas cifras, el principal déficit que tiene Uruguay está provocado por Argentina y es de 702 millones de dólares. Por su parte, con Brasil, que lleva adelante una política comercial agresiva pese a la debilidad del dólar en el país norteño, ese déficit con Uruguay se ubica en los primeros once meses del año anterior en 458 millones de dólares, cifras que para Uruguay son enormemente importantes y que están mostrando la disparidad del comercio, las asimetrías existentes entre los países y las dificultades que tienen nuestras exportaciones para llegar a esos mercados vecinos.
¿Es posible que se mantenga en el futuro esta disparidad? Obviamente que ésta es una de las causas objetivas por las cuales el gobierno está preocupado en encontrar nuevos mercados para lograr colocar nuestros productos, tanto primarios como industriales. Por ello, cuando desde la prensa argentina se maneja que en el gobierno de Néstor Kirchner se ha prendido una luz amarilla de atención por la firma del Tifa con Estados Unidos, es que debemos preguntarnos: ¿Qué alternativas le quedan al país cuando es evidente que la situación del déficit comercial con los dos países mayores integrantes del Mercosur se vuelve insostenible?
El otro camino que existe para achicar el déficit es enlentecer nuestra economía, reducir los niveles de desarrollo, poner compresas frías al crecimiento, para que nuestra sociedad consuma menos y, por supuesto, no sean necesarios tantos productos importados para cubrir el dinamismo del consumo. O sea, que las disparidades comerciales impuestas por la vía de los hechos por los países vecinos, que nos venden pero que nos ponen todo tipo de trabas para comprarnos, afectarán de alguna manera el nivel de vida de todos los uruguayos.
Ya en el correr del presente año se pondrá en marcha la llamada Reforma Impositiva que, de alguna manera, intervendrá parte del ahorro de la gente y reducirá el «recalentamiento» económico. Si a ello le sumáramos las deficiencias que nos provoca el comercio en el Mercosur, nuestro futuro estaría signado por factores nuevos e indeseables que en definitiva mantendrían al país en un triste subdesarrollo.
En lo objetivo, resolver el problema del déficit comercial en el Mercosur es un problema mayor, que exige todo tipo de medidas y la mayor capacidad negociadora. Por ello tampoco creemos que hay que tenerle miedo a recorrer nuevos caminos, como los que se comenzarán a explorar con el Tifa o el TLC que se menciona negociaremos con Chile. Uruguay debe quebrar ese cepo atroz del déficit comercial que le ha puesto un techo a su desarrollo, que de acuerdo a los números, cada vez es más rígido y más bajo. *
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