Idas y venidas en el conflicto regional
Finalmente se destrabaron las partidas que otorga el Mercosur a los países menores (Uruguay y Paraguay), con destino a necesarias obras de infraestructura, lucha contra la aftosa y apoyo a microempresas. En la reunión de Río de Janeiro todos los países miembros, inclusive Argentina, visaron la partida de 70 millones de dólares aventando todas las informaciones que se habían manejado que daban por sentada la oposición argentina.
Claro, de la información proveniente de la Cumbre se destaca el cruce de discursos de los cancilleres Reinaldo Gargano y Jorge Taiana, sobre el tema que separa a los dos países. El representante uruguayo se refirió a los cortes de rutas, verdadera afrenta a la libertad de comercio y a la vigencia misma del Mercosur, y el argentino habló de lo que es una especie de caballito de batalla de la diplomacia argentina, refiriéndose a la supuesta violación del Tratado del río Uruguay por parte de nuestro país, al no realizar las comunicaciones oportunas ni pedirle a Argentina los permisos correspondientes para la construcción de las pasteras en Fray Bentos sobre el río Uruguay, que es de propiedad compartida.
Por supuesto que la diplomacia argentina siempre olvida el acuerdo a que arribaron los cancilleres Rafael Bielsa y Didier Opertti, dando por superado el diferendo, lo que luego se estampó en una memoria de la Presidencia de la Nación Argentina que fue leída ante el Parlamento de la Nación argentina, como un «logro en el relacionamiento regional».
Claro, debemos reconocerlo, el conflictivo tema de la construcción de la planta de la empresa Botnia sigue sin resolverse por cuanto todavía, más allá de otras consideraciones, los dos gobiernos no han establecido un canal de diálogo al más alto nivel.
El próximo martes se conocerá, seguramente, el fallo del Tribunal de La Haya sobre los reiterados cortes de rutas, que seguramente favorecerá a Uruguay ante la magnitud de la transgresión que realizan los piquetes «ambientalistas» en las rutas de la provincia de Entre Ríos.
La incógnita es si este hecho determinará una nueva vuelta de tuerca en el conflicto y si, en definitiva, obligará como indica la lógica a decidir al gobierno argentino a adoptar alguna medida para hacer cumplir la ley que se está violando tan flagrantemente en Entre Ríos, perjudicando de alguna manera los flujos turísticos a Uruguay.
Una medida, claro está, que tiene como víctima a los propios argentinos a los que se les impide transitar libremente por las rutas y, todo ello, en base a una serie de supuestos que no han sido probados. Porque quienes adoptan y llevan adelante la acción no toman en cuenta ninguna de las opiniones técnicas que se han dado, ni tienen en cuenta la experiencia mundial, actualizada sobre la elaboración de pulpa de celulosa.
El objetivo es mantenerse sobre la ruta, violentando la libertad de tránsito y de comercio, concretando, además, una acción que en definitiva sólo perjudica a los trabajadores más modestos.
Ni siquiera han podido lesionar la temporada turística uruguaya, pese a que hay que reconocer que se redujo en algo la afluencia de visitantes por vía terrestre. *
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