Diez años de ambientalismo ciudadano

Eduardo Gudynas

La Red Uruguaya de Organizaciones No Gubernamentales Ambientalistas acaba de cumplir diez años. Su historia comenzó en setiembre de 1990, como resultado de los encuentros uruguayos en desarrollo sostenible que estaba organizando el Centro Franciscano y Ecológico (Cipfe), como parte de los preparativos para la Cumbre de la Tierra de 1992. En aquellas reuniones las organizaciones ciudadanas interesadas en los temas ambientales analizaban los elementos que debía tener una estrategia uruguaya que permitiera articular el desarrollo con la protección ambiental.

Atendiendo a ese interés, así como al descubrimiento de la temática ecológica que alcanzaba a otros grupos, y la efervescencia creciente de las organizaciones ciudadanas, resultó evidente que era necesario crear una red nacional para atender las cuestiones ambientales. El puntapié inicial lo dieron instituciones como la Sociedad de Conservación del Medio Ambiente, el Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (Ceuta), o el Centro Naturaleza de Fray Bentos, junto al ya citado Cipfe y otras organizaciones ciudadanas. La Red surgió así como un espacio de coordinación y promoción de la temática ambiental.

Al poco tiempo de creada, la Red Ambientalista ya debió dar importantes pasos y enfrentar duras pruebas. En los primeros años de vida se debieron enfrentar temas como las insinuaciones del gobierno de L.A. Lacalle de instalar una central nuclear en Uruguay, se participó del debate por la construcción de la central de generación eléctrica en Sayago, o se reclamó la participación ciudadana en el inicio del Probides. En 1992, los ambientalistas de la red participaron junto a miles de organizaciones en la Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro, logrando allí su mayoría de edad.

En esta década, la Red ha crecido hasta convocar a más de 50 grupos ciudadanos. Allí se nuclean desde centros privados de investigación en temas ambientales a grupos vecinales, desde asociaciones civiles a fundaciones, y más allá de esta variedad, todos preocupados por la conservación del ambiente y la calidad de vida de los uruguayos. La presencia de grupos de todo el país ofrece una verdadera cobertura nacional, que se ha reforzado por medio de la realización de encuentros en el interior del país. También ha logrado ser un interlocutor destacado frente al Estado, y no es un hecho menor que el Ministerio del Ambiente tenga la misma edad que la red.

El principal cometido de la Red Ambientalista sigue siendo la coordinación, pero también ha sumado otras tareas muy importantes, como los talleres y cursillos de formación. Gracias a ello ha sido pionera en abordar nuevas temáticas ambientales en el país, las que han sido aceptadas sólo años más tarde por ministerios o intendencias, e incluso por la Universidad. Baste como ejemplo que la Red comenzó a discutir sobre la sustentabilidad del desarrollo en Uruguay hace diez años.

No se ha olvidado la importancia de temas como la protección de la fauna y flora, la necesidad de proteger las áreas naturales, o enfrentar la creciente contaminación de nuestras ciudades. Pero también se han agregado preocupaciones sobre temas más complejos, sea por sus vinculaciones al desarrollo, como por sus relaciones con la calidad de vida de los uruguayos. Ejemplos de esos esfuerzos han sido los estudios y llamados por fuentes más limpias y renovables de energía, la necesidad de contar con alimentos naturales, y la búsqueda de una mejor planificación urbana. Además del frente nacional, la Red Ambientalista ha desarrollado trabajos a nivel internacional, tanto en el Mercosur como en encuentros internacionales.

Todos estos esfuerzos han sido posibles gracias a la pujanza de los grupos ciudadanos. Ellos sustentan la variedad de opiniones y perspectivas de la Red, y además aseguran ser en todo el país los ojos y oídos atentos que vigilan nuestra situación ambiental. La Red también ha sido constancia, y gracias a ella ha celebrado estos diez años, convirtiéndola en una de las agrupaciones ambientalistas más veteranas del continente, junto a las de Chile y Brasil. Por estas razones, este décimo aniversario debe ser saludado como muestra del vigor y permanencia del ambientalismo ciudadano.

 

* Investigador del Centro Latino Americano de Ecología Social

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