La globalización donde jamás se pone el sol

Ramón Legnani

I) Más de medio siglo atrás

En 1947, en Mont Pélerin, Suiza, se realizó la primera reunión de lo que fue la Sociedad de Mont Pélerin integrada por académicos, publicistas y empresarios, con el objetivo de implantar la ideología neoliberal «globalmente».

Destaquemos, que se consideró en primer lugar como objetivo principal la extinción del Estado con las funciones que se le adjudicaron a lo largo de los siglos XIX y XX.

Al Estado regulando el mercado, lo consideraban fuente de todos los totalitarismos y de la pérdida de las libertades. Se le consideraba un obstáculo a la libre inversión y circulación de capitales y ganancia, por lo que un poder estatal controlador limitaba la expansión y crecimiento del capitalismo.

Otro de los objetivos fundamentales (fundacionales) de la Sociedad de Mont Pélerin fue la destrucción de los sindicatos.

La destrucción de los sindicatos la fijaron como objetivo esencial, entre otras cosas porque consideraban inflacionarias las mejoras laborales que obtenían por su accionar. Esa destrucción sindical la obtendrían creando una gran masa de desempleados que pesasen en las tratativas y a la hora de reclamar mejoras laborales.

II) Menos de medio siglo atrás

Hace 47 años, en julio de 1953 pasó por estas tierras de América una misión de EEUU a cuyo frente se encontraba el hermano de su presidente –el doctor Milton Eisenhower–, cuyo tema concreto era el de facilitar las inversiones de capitales norteamericanos en nuestros países.

Comentaba Carlos Quijano en aquel entonces que a juicio del gobierno de Washington había no menos de nueve categorías de impedimentos para dichas inversiones, de los cuales destacó:

* 1-Intervención de los gobiernos en los asuntos ecnómicos.

* 2-Restricciones en ciertas actividades económicas de las inversiones extranjeras.

* 3-Controles monetarios.

* 4-Dificultades aduaneras a las importaciones en América Latina.

Agregaba Quijano que los informes provenientes de Washington al retorno del doctor Eisenhower señalaban que «el crecimiento del capital local y de la habilidad comercial en América Latina ha disminuido en algo la necesidad de ayuda exterior».

Lo cual, comentaba el director de Marcha, parecería significar que tal crecimiento de nuestros capitales y de nuestra habilidad comercial, constituyen todavía nuevas formas de «impedimento» al inversionismo norteamericano. Terminaba su editorial del 31 de julio de 1953 comentando que «no es el necesario desarrollo económico de estas regiones atrasadas… lo que preocupa… es sencillamente encontrar la anhelada salida para un producto del cual hay en el mercado norteamericano, ‘superproducción': el capital».

Reafirmaba Quijano que «la misión Eisenhower, más que a recoger puntos de vista ha venido a hacer conocer su punto de vista preexistente y aún a preparar el terreno para la aplicación práctica del mismo».

 

* Representante del FA por Canelones

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