Los puercoespines del Flaco Erley
«La nueva tecnología nos propone comunicarnos con el mundo y, sin embargo, no sé si nuestra estructura está preparada para tanta información, para tantas relaciones diferentes. Si la usamos para nuestro propio desarrollo, creo que es buena, pero el mundo no pasa solamente por ahí. Debemos rescatar el valor de las cosas más chiquitas, como ir a tomar mate y charlar con un amigo, buscar el contacto con el otro. Necesitamos de los otros, pero también necesitamos una conciencia de hasta dónde estamos cómodos juntos.
Es como en el cuento de los puercoespines, que en un invierno muy duro se juntaban para darse calor pero se pinchaban, y así siguieron hasta que encontraron la distancia óptima para no hacerse daño.
Creo que en las relaciones humanas también hay una distancia óptima, que pasa por reconocer nuestros miedos, nuestras dificultades y potencialidades y reconocer al otro también, no sólo en el afuera (alguien que hace cosas por allá), sino en el adentro, es decir, cuánto ocupa el amigo en nuestro interior, cuánto lo necesitamos, o cuánto necesitamos pareja, y eso no se aprende enseguida, se va aprendiendo en un montón de tiempo».
Quien esto escribió se ha ido. Se ha ido un hombre lleno de sabiduría, de la que adquieren los que no tienen nada, y por eso son dueños de las cosas que importan de verdad. Erley Quinteros, 51 años, obrero, sicólogo social, militante político, padre, amigo, compañero. De una enorme sutileza para captar lo bueno de cada situación, cualidad bastante rara entre nosotros los uruguayos. Consecuente con su credo de que las relaciones humanas se construyen con cuidado, no he conocido a nadie con más capacidad natural para hacer sentir al otro respeto, afecto y valoración.
Erley era frenteamplista y dirigente del PVP. Pero por sobre todo, era portador de un ánimo vital y una humanidad que hacen pensar que jamás debemos arrepentirnos de aquel sueño loco de construir un hombre nuevo. Porque algunos de nosotros, débiles humanos, se acercan a ese ideal. El Flaco era uno de esos. En mala hora nos ha dejado. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad