Mal balance para los jubilados
Se termina el año 2006 y los pasivos del BPS, al hacer el análisis de lo ocurrido en estos últimos 12 meses, llegamos a la conclusión de que estamos igual o peor que antes.
Con grandes esperanzas fuimos transitando este período, y a medida que transcurrían los días fuimos comprobando que había muy poca voluntad para mejorar nuestra situación.
El ordenamiento prometido por las nuevas autoridades fue alargándose angustiosamente, tanto en el Instituto Social, como en el Ministerio involucrado y hasta en las distintas Comisiones Legislativas, se entreveraban decisiones, iniciativas, propuestas que nos asombraban por sus características.
Sacar al conjunto de beneficiarios del pozo en que nos encontramos tenía que ser la medida más urgente a encarar por los actuales responsables. Sin embargo, para aumentar las pasividades, hubo incomprensibles demoras, hasta que se decidió un miserable 3%, a cuenta del aumento anual del próximo enero.
Se quiso demostrar preocupación por las jubilaciones más bajas, y el resultado ha sido la irritante clasificación de las personas según sus aportes sociales. Surgió un sacrificado préstamo de 500 pesos a ser devuelto en 2007, pero también era para algunos, aumentando así el enfrentamiento entre nosotros. Luego buscaron una nueva salida de la Prima por Edad, ignorando una ley vigente pero extendiendo el derecho a quienes lleguen a los 80 años.
Transcurridos los meses se fueron aproximando los tiempos para decidir sobre una compensación para fin de año, y tampoco no se aprobó nada. Por el contrario, las novedades surgidas en el nuevo Presupuesto modificaban el aporte contributivo de los jubilados, que debían aportar según su patrimonio.
En conclusión, un deprimente panorama que nos hace pensar en abandonar el mundanal ruido, en lugar de disfrutar algunos días de paz y felicidad. Hasta el Banco República apareció en la prensa ilusionando a todos los jubilados, cuando lo que hizo fue una fuerte campaña de préstamos comunes y corrientes.
La previsión social es un tema muy delicado y no se puede retrasar por privilegiar los temas económicos que las designadas autoridades acostumbran anteponer. Son tantas las ingratitudes recibidas en estos meses que el balance es bastante malo para los jubilados y pensionistas del BPS.
Cuando llegan las fiestas los pasivos somos los únicos uruguayos que no podemos festejarlas y miren qué sencillo hubiera sido, si cuando cobramos noviembre nos hubieran entregado un vale por 70 pesos a utilizar después del 20 de diciembre, por el que podríamos conseguir: un pan dulce valor $30, un budín de $20 y 1 Sidra valor $20, cantidad que ni la hubiera sentido el ministro de Economía, y en cambio miles de pasivos hubiéramos estado contentos, compartiendo con la familia estos días tan especiales. Aunque eso también es peligroso, ya que según el Núcleo Familiar, es que podremos recibir alguna limosna social.
Las organizaciones de jubilados han intentado algunas escaramuzas, pero también se dejaron convencer por las promesas oficialistas. Hasta nuestro representante nos quiso entusiasmar con un teléfono celular o con una tarjeta plástica para el transporte en 2007, cuando lo que necesitamos son mejores ingresos contantes y sonantes para poder sobrevivir.
Solo nos resta mantener la inquebrantable esperanza de recibir un año mejor y superar las dificultades que surjan al transcurrir el día a día. Para todo el Uruguay ansiamos tiempos mejores que nos permitan acceder sencillamente a una vejez digna y tranquila. *
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