Revisando el apero

Carlos Bouzas *

Yo estoy de acuerdo con que el Frente Amplio, si bien no nació únicamente como opción electoral, tampoco lo hizo para ser una alternativa de gobierno nacional que nunca se concreta.

Soy contrario a la práctica de un internismo estéril y a que nos limitemos a movernos en términos de inmediatez. Creo que hay que avanzar con el horizonte como objetivo y mirando cada paso.

Por eso es que también estoy de acuerdo en profundizar y arraigar nuestros valores y principios fundamentales; en consolidar nuestras propuestas programáticas y actuar con flexibilidad en la acción política.

También comparto que debemos reivindicar la política como acción colectiva al servicio de la comunidad. De ahí que considere que la política es la más noble y humana de las actividades del hombre.

Coincido igualmente en que somos la oposición en serio a este gobierno y este modelo económico. Y que una cosa es el respeto de las reglas de juego y otra distinta, la resignación.

Coherentemente con lo anterior comparto que el Frente Amplio lidere la instrumentación de un pacto social sobre la base de apostar decididamente por la modernización económica y social, de manera de eliminar las desigualdades sociales heredadas y/o emergentes, promoviendo una ciudadanía libre y responsable, enfatizando nuestro proyecto de libertad, tolerancia e igualdad basado en el respeto a cada individuo y –simultáneamente– en el compromiso solidario de todos.

Por lo tanto –y por último– coincido con la discusión en el Frente Amplio y el Encuentro Progresista, de cara a dar respuestas a todos esos asuntos en el primer trimestre del próximo año, cuando cumplamos nuestros treinta años de vida.

Le pido disculpas por haber sido tan tajante, reflexionando en torno a las propuestas de Tabaré expresadas en el último plenario nacional y el viernes pasado ante todos nosotros. Pero lo he hecho así, para expresarme de manera clara en torno a una propuesta global, que, en el transcurso de la discusión, se plasmará según las alternativas del debate. Pero, de la manera que sea, deberá concretar los enunciados que sinteticé demasiado, quizás.

Creo que constituiría un gran avance que todos respondiéramos diáfanamente a las propuestas globales, sin mediatizarlas con matices y apéndices.

Me parece que hay que desterrar el «sí, pero.»

Me parece que debemos dejar de identificarnos por la negativa, al estilo de «yo no soy partidario de», sin agregar a continuación de qué cosa soy partidario.

Me parece que no es bueno tomar una frase de una propuesta para relativizar mi posición en torno al todo, dejando el apoyo o el rechazo en una nebulosa impenetrable.

Tuve la suerte de aprender, antes de 1971, que el trabajo unitario tiene como punto de partida resaltar aquello que nos une, intentando, a partir de esa premisa, superar los elementos que nos diferencian.

Fue en 1971 que el Frente Amplio concretó en el plano político lo que algunas organizaciones sociales –comenzando por la vieja CNT– venían practicando. Ese fue el milagro y el nacimiento de la mística que hoy vivimos.

Es bueno que no lo olvidemos nunca. La unidad es el instrumento para avanzar, sabiendo que el camino está empedrado.

 

* Militante del Frente Amplio

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje