La Lengua no es de trapo

Disparates numéricos

Por estos días, Pluna está de celebraciones. No es para menos si tenemos en cuenta que cumple setenta años.

Ahora bien, me he encontrado con esta sí que curiosa información aparecida en un medio: «Pluna festejó sus primeros setenta años de vida».

Personalmente, considero que esa manía de anteponer sistemáticamente el adjetivo «primeros» a la cifra del aniversario que se celebra es un rotundo disparate. Creo que la confusión proviene del hecho que solemos decir que alguien o algo cumplió su primer año de vida, cuando han transcurrido doce meses desde su nacimiento. Eso no está mal, de ninguna manera. Lo que sí suena absurdo es seguir de la misma forma con los años subsiguientes y decir cumplió sus primeros dos años, estamos celebrando sus primeros seis años, etcétera, pues con ese criterio se podría decir que cuando una institución cumple cuatro años, celebramos sus segundos dos años, o al llegar a dieciocho, sus terceros seis años.

Se puede admitir la introducción de ese adjetivo cuando se trata de cifras significativas, por lo general múltiplos de diez: Cumple sus primeros diez años, Festejamos los primeros cincuenta años, Se celebran los primeros cien años, etcétera.

En rigor, lo que correspondería sería decir Cumple su segundo año de vida, su sexto año de vida, su décimo año, su quincuagésimo año.

Cuando Pluna festeje su aniversario número ciento cuarenta, ¿se dirá que celebra sus segundos setenta años de vida? Sugiero decir simplemente que cumple setenta años o que festeja su septuagésimo año de vida, o siete decenios, o catorce lustros de existencia, o su decimocuarto lustro, u otra cosa por el estilo, pero no tiene sentido enchufar ese «primero» absurdo.

Y ya que estamos con los números, he oído recientemente una publicidad radial de una compañía de seguros que ofrece una gran ventaja: durante dos años, si uno asegura su auto cero kilómetro y le ocurre un siniestro con pérdidas totales, la aseguradora le da otro igualito y cero kilómetro también. Muy tentador (para los que tienen autos cero kilómetro, por supuesto). Pero hete aquí que la publicidad comienza con una voz masculina que dice «cero por dos, cero», y el otro le dice «¡¿cómo?!», como si la aseveración del primero fuera un disparate, cuando en realidad todos deberíamos saber que cualquier número multiplicado por cero es igual a cero, ¿o no?

–Totalmente, Mendieta Ahora digo yo, ya que estamos celebrando el cumpleaños de Pluna, ¿por qué no nos tomamos otra?

–¡Qué lo parió! *

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