¡Qué rostros!
No hay otra forma de calificar al Banco Mundial y al FMI.
Parece ser que ahora quieren combatir la pobreza, esa misma que ellos han generado a lo largo de todos estos años.
Ya no les queda lugar en el mundo donde reunirse y que no se generen grandes movilizaciones populares contra el modelo imperante.
Ahora les tocó recibir la repulsa popular en Praga, miles de personas de toda Europa se congregaron para hacer sentir los reclamos, que entre otros era la denuncia de la escalofriante cifra de los 19.000 niños que mueren por día en el planeta.
Uno realmente pierde todos los días mayor capacidad de asombro ante tanta hipocresía.
El hambre a la que someten a millones de seres humanos, producto de cobro de una deuda externa absolutamente inmoral, la quieren hacer pasar como algo natural.
Pero como el desastre adquiere cada vez mayores dimensiones, los señores, en un rapto de cautela humanista, quieren combatir la pobreza.
Lo importante es que paralelamente a su internacionalismo demagógico se le antepone el internacionalismo de los pueblos.
En cada conferencia que hacen en Seattle, Praga, New York o Madrid la gente se junta y se moviliza contra ellos.
Hay que intensificar cada vez más los lazos de unión entre los pueblos contra los responsables directos de la liquidación del planeta.
La cuestión no es de fronteras sino de clases y el mundo sigue siendo uno donde un puñado rapiña las ganancias generadas por las grandes mayorías.
* Secretario general de Fucvam
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