Fin de semana lluvioso, por culpa de la izquierda
No es la primera vez que desde filas del Foro Batllista se procura crear la sensación pública de que la izquierda es la portadora si no de todos, de gran parte de los males que padece el país.
En octubre, cuando la propuesta progresista aparecía cosechando el mayor caudal electoral, las usinas de creación de rumores, «informes de consultoras» y sondeos de opinión levantaron la especie de que «habría intranquilidad entre los inversores ante la eventualidad de un triunfo del candidato de la oposición».
Según se auguraba, los inversores se sentirían amenazados por los cambios en la política económica, retirarían sus capitales, lo que aparejaría recesión, aumento de la desocupación, intranquilidad social e inestabilidad para las instituciones.
Efectos similares se auguraron con relación a la cotización del dólar.
El auge electoral progresista de octubre, de mantenerse, decían los «desinteresados expertos» y «analistas objetivos», provocará una corrida hacia la divisa norteamericana.
La presión sería tan fuerte –pronosticaban– que el gobierno se vería obligado a devaluar. La sola amenaza de un cambio obligaría a devaluar y así sucesivamente.
Para la multitudinaria falange de los deudores en dólares, nada peor ni más ruinoso que un triunfo de la oposición progresista.
Ahora, una vez más desde tiendas del Foro Batllista –grupo que se reitera como siendo el más esforzado heredero del pachequismo en el Partido Colorado– surgen anticipos amenazadores.
Las afirmaciones de Alejo Fernández Chaves, apuntan en ese sentido.
Sostiene el representante sanguinettista que las denuncias del Frente Amplio sobre la situación de las cárceles llevan «a justificar algún tipo de levantamiento, porque los están instigando. Los están fomentando y algún día va a haber algún levantamiento con heridos y muertos, y ahí van a decir que el sistema es represivo y de campos de concentración».
De este modo, para el criterio de este distinguido discípulo de Sanguinetti, no hay un problema carcelario, lo inventa la izquierda.
No existe el hacinamiento, los planes de recuperación se cumplen cabalmente, no hay problemas con la atención médica de los reclusos.
Todo esto es una invención de la izquierda.
¿Qué gana la izquierda con aumentar la presión de la caldera carcelaria?
¿En qué consistirían sus dividendos políticos o electorales?
Formularse la pregunta es responderla.
Fomentar la violencia en las cárceles no conduce más que al desborde ciego, a las represalias, al endurecimiento de las conductas.
Nada más lejos del pensamiento de inspiración humanista que sobre el universo carcelario ha animado y anima a los penalistas del Encuentro Progresista.
Endilgarle, con anticipación, a la oposición progresista cualquier incidente que pudiera suscitarse en las cárceles uruguayas es una expresión típica del «terrorismo verbal».
La acusación de Fernández Chaves de que el Frente «instiga algún tipo de levantamiento, (…) que lo están fomentando y algún día va a haber algún levantamiento con heridos y muertos» es insólita.
La gravedad de estos dichos se evidencia sola.
Es demasiado gruesa para que pase desapercibida, a menos que en el debate político y partidario del país se instale para siempre el «todo vale».
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