Jorge Scuro, Eduardo Ríos y una aclaración necesaria
El domingo pasado (26/XI/06) se publicó en la página 11 un artículo titulado «El procesamiento de Bordaberry y Blanco». Dicha nota de opinión había sido enviada por el senador doctor Eduardo Ríos, perteneciente al sector Alianza Progresista, lista 738, del Frente Amplio, y en ella el dirigente analizaba la acción de la Justicia y reflexionaba sobre la acertada política de derechos humanos que lleva adelante el gobierno en una clara postura de adhesión al criterio con que el doctor Vázquez ha encarado el delicado asunto de los crímenes cometidos al amparo del terrorismo de Estado durante la dictadura cívico-militar.
Pero hete aquí que, por causas que explicaremos a continuación, el artículo concebido por el doctor Ríos apareció firmado por otro de nuestros columnistas, el licenciado Jorge Scuro, docente y experto en temas de educación, y director del Cipes (Centro de Investigación y Promoción Educativa y Social).
¿Qué ocurrió, entonces, para que la nota del senador Ríos apareciera como obra del licenciado Scuro?
No vamos a atribuir el hecho al «duende de las imprentas», recurso demasiado manido para explicar metidas de pata de las publicaciones en general. Los hechos fueron así.
Como es habitual, el sábado 25, el responsable de las páginas de opinión, luego de editar los materiales a publicarse el domingo 26, entregó el diagrama al armador; éste tomó un «modelo», esto es, las páginas 10 y 11 de una edición anterior que están «guardadas» en su ordenador, para desplegar allí las notas correspondientes al día en cuestión, domingo 26.
Es un procedimiento muy corriente y nunca ha generado problema de índole alguna. El diagramador abre en su pantalla el modelo, elimina los textos viejos de las «cajas» y procede a llenar esos espacios con los nuevos textos que el editor ha enviado por la red a la carpeta correspondiente.
Pues bien, el «modelo» sobre el cual el diagramador armó las páginas era el correspondiente al domingo 19 de noviembre y contenía una nota del licenciado Jorge Scuro; eliminó el texto, eliminó el título («Albania también es Europa»), y ubicó allí el texto correspondiente al artículo del senador Ríos; pero olvidó eliminar de la caja correspondiente al «crédito» (donde figura el nombre del autor, su fotografía y su especialidad, cargo o profesión) los datos de Scuro y remplazarlos por los de Ríos.
Hasta aquí, la responsabilidad del diagramador.
Pero allí empieza la del editor, una de cuyas tareas es la de verificar que todo esté en orden y controlar títulos, fotos y firmas, teniendo a la vista una impresión de las páginas (lo que antes era la «prueba de galera»). Ese sábado 25 el responsable de la página tuvo que marcharse antes de que el diagramador terminara el armado, por lo que no pudo verificar la prueba ni advertir el error y corregirlo.
En conclusión, el licenciado Jorge Scuro no es el autor del artículo publicado el domingo 26 de noviembre de 2006 bajo el título «El procesamiento de Bordaberry y Blanco»; su autor es el senador Eduardo Ríos.
Hecha la aclaración, el diagramador y el editor ofrecen sus excusas a ambos columnistas y a los lectores. *
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