Frente a la prepotencia: dignidad y autoestima

La Asamblea de ecologistas de Gualeguaychú, ante el fracaso de la mediación argentina ante el Banco Mundial para bloquear los préstamos a Botnia, ha decidido cortar por tiempo indeterminado el acceso al puente que une dicha ciudad con Fray Bentos, ante lo cual, el gobernador Busti ya ha manifestado que no va a hacer nada al respecto.

Las provincias de Corrientes y Misiones anunciaron la instalación de dos pasteras de celulosa en sus territorios que producirán casi dos millones de toneladas anuales. Brasil desde hace un año ha decidido autorizar la instalación de una pastera de 800 mil toneladas en San Borjas sobre el alto Uruguay. El Paraguay protesta constantemente contra la Argentina por el envenenamiento que produce una pastera de tecnología antigua que vuelca sus efluidos en la margen argentina del río Paraguay. Bolivia y Paraguay protestan constantemente frente a la Argentina por el volcado en el río Pilcomayo límite entre Argentina y Bolivia, y parte de la cuenca del Plata, de efluentes de las petroleras y petroquímicas instaladas sobre el lado Argentino.

Sobre la cuenca del Riachuelo se producen el 60 % de las muertes infantiles de toda Argentina por contaminación (según datos propios del ministerio de Salud de dicho país.) En el río Paraná, la Argentina no ha hecho nada todavía por corregir la situación de más de una veintena de fábricas de celulosa, papel y petroquímicas que envenenan sistemáticamente el río desde hace más de 20 años.

Entonces nosotros qué, ¿somos los hijos de la pavota? ¿O atrás de todas estas intenciones está un interés económico mucho más profundo y trascendente que los intereses de los ciudadanos de Gualeguaychú?

Hoy el mensaje predominante en el mundo de los negocios que quiere ventajas y pocas complicaciones es claro: instálate en Argentina o en Brasil que no vas a tener ningún problema, nosotros queremos estas inversiones y no vamos a permitir que las instalen el otro lugar de la cuenca del Plata. Aquí no vas a tener muchos controles y vas a poder hacer casi lo que quieras siempre y cuando acuerdes con el gobierno de turno. De lo contrario, te vamos a hacer la vida imposible.

Nosotros, los uruguayos, me refiero a los de a pie, a todos los uruguayos de cualquier clase social, credo o posición política, tenemos que actuar pacíficamente, con dignidad y mucha pero mucha autoestima.

El intercambio comercial con la Argentina es de unos 900 millones de dólares al año, siendo apenas menos de 300 millones lo que exporta Uruguay mientras importa alrededor de 600 millones .Argentina nos inunda, publicidad mediante en la programación de los cables y la TV abierta, de todo tipo de productos de consumo masivo de lo que se llama primeras marcas de los supermercados, productos de tocador, de limpieza, alimentos de todo tipo, lácteos, galletitas y panes, golosinas, papel higiénico, ropa, etc. Si no me cree, vea quién fabrica la mayoría de los productos que se expenden en los supermercados, y verá qué difícil es encontrar productos uruguayos. Usted comprobará que no es fácil poder consumir productos uruguayos, porque entre otras cosas tienen menos o ninguna publicidad que oriente, apoye o motive a los consumidores.

Entonces, dignidad y autoestima: consumamos productos uruguayos, no contra nadie sino a favor de nosotros mismos y de nuestros trabajadores y empresarios. Hagamos el esfuerzo de consumir todos los productos uruguayos que podamos. Si usted se decide, podrá comprobar como lo hice yo, que no es fácil; primero tenemos que pensar abstrayéndonos de la presión que hacen los spots publicitarios que vemos en todos lados.

Segundo, va ver que no es fácil encontrarlos, el predomino de los productos extranjeros en las góndolas es total. Tercero, es difícil identificar dónde están fabricados los productos, todo está en letra chica y muy disimulado. Hay que perderse algún tiempo para encontrar el origen. Y cuarto, las grandes superficies no tienen todos los productos uruguayos porque negocian mucho mejor con los extranjeros que le pagan fortunas por tener metrajes de góndola para exhibición, que prácticamente desplazan los productos uruguayos.

Entonces dignidad y autoestima, nosotros los uruguayos con nuestro dinero lo primero que tenemos que hacer es colaborar con el trabajo uruguayo, y no matar el hambre a los vecinos. Si todos cultivamos nuestra autoestima, consumiremos mejores productos, más baratos y, sobre todo, ayudaremos al trabajo nacional. Y esto no lo puede impulsar el gobierno, lo tenemos que impulsar la sociedad civil, las organizaciones privadas, los trabajadores, y los empresarios. Debe ser un clamor transmitido boca a boca. Hoy tenemos en la prepotencia de nuestros vecinos el mejor argumento para defender nuestra soberanía, nuestra dignidad, y nuestro trabajo.

No se olvide: la mejor defensa frente a la prepotencia de nuestros vecinos es defender lo nuestro sin estridencias, silenciosamente y en paz.

Uruguayos: dignidad y autoestima. Consumanos productos uruguayos. *

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