Comienza una nueva etapa
La etapa de remodelación de la casa ya la estamos cumpliendo», as
eguró el doctor Vázquez el viernes pasado en ocasión del cónclave realizado en Suárez y Reyes.
Luego de 20 meses de gestión, el Presidente consideró que se han alcanzado varios logros y que muchas cosas ya han empezado a ponerse en su lugar. Por tanto, a partir de ahora, ya no habrá motivo alguno para culpabilizar a los gobiernos anteriores de los males presentes. En ese sentido, Vázquez habló de la necesidad de «dar vuelta la página», expresión con connotaciones funestas desde el punto de vista de la investigación de violaciones a los derechos humanos en dictadura, pero que en esta oportunidad hacía referencia a la necesidad de asumir responsabilidades y dejar de aludir a la «herencia maldita».
Esa postura puede ser percibida como una señal de que el gobierno deja atrás su adolescencia y se apresta a ingresar en la edad adulta, esto es, en el tiempo de concretar las ambiciosas metas propuestas. Una postura madura que propone abandonar la queja y las críticas a los gobiernos anteriores por su mala gestión para dedicarse a impulsar las reformas imprescindibles.
De todos modos, bueno es consignar que toda la gestión del gobierno progresista en estos 20 meses se ha traducido en logros inocultables; de ahí el alto índice de aprobación que, según una encuesta de Equipos Mori, recoge la administración actual. Y uno de los puntos a resaltar de dicha encuesta tiene que ver con las expectativas de la población, sus anhelos e inquietudes. Según lo adelantó el propio doctor Vázquez, la preocupación número uno de la gente ya no es la seguridad (o la inseguridad o la falta de seguridad pública) sino el problema del empleo. Coincidiendo con los reclamos expresados por los ciudadanos comunes durante la campaña electoral, la gente pide trabajar y señala la desocupación como el mayor problema a resolver.
¿Qué debemos esperar, pues, para los próximos meses?
Sin duda, un énfasis especial en hallar los mecanismos idóneos para generar puestos de trabajo. Porque aunque el desempleo registra una leve disminución, con eso no alcanza. El proyecto de «país productivo» –la antítesis del proyecto conservador que pretendía hacer de Uruguay un país de servicios y paraíso fiscal– está en marcha, pero habrá que profundizar su implementación. Y paralelamente con ese proyecto, el lanzamiento de un «Plan de Equidad» que vendría a ser la segunda etapa del Plan de Emergencia, ya que se entiende que ha llegado a su fin la situación de emergencia social, que había sido la prioridad del gobierno al asumir.
Todas estas medidas deberán acompasarse con una intensa labor legislativa. Aunque como bien ha señalado el senador Eleuterio Fernández Huidobro la «productividad» parlamentaria durante estos 20 meses ha sido destacable, el gobierno pretende un mayor trabajo de las cámaras de modo de transformar en leyes las iniciativas y propuestas tendientes a cumplir las metas fijadas. La Reforma Tributaria (que deberá ser sancionada antes de fin de año), la reforma del Estado, la implementación del Sistema Nacional de Salud y la reforma educativa son algunas de las medidas que el gobierno se ha propuesto impulsar sin dilaciones, para lo cual reclamó a los legisladores un esfuerzo extra.
Como queda dicho al comienzo, se abre una nueva etapa en la gestión gubernamental de las fuerzas progresistas. Será una etapa de realizaciones y de cambios profundos que apuntarán a corregir las injusticias y a rescatar a los más infelices. *
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