La producción, fundamento de nuestra economía

En la última campaña electoral los partidos políticos mayoritarios, tanto el Frente Amplio que obtuvo el gobierno con mayoría absoluta como el Partido Nacional que representó el 34% de los ciudadanos siendo la segunda fuerza y la principal hoy de la oposición, hicieron especial caudal en cuanto a la necesidad de impulsar lo que llamaron algunos «El País Productivo» y otros el «Desarrollo Integral del País». Naturalmente que a la fuerza política que obtuvo el gobierno y lo obtuvo con las mayorías que hoy ejerce le cabe la especial responsabilidad de cumplir con esos compromisos y apuntar hacia el desarrollo de políticas y de medidas concretas que impulsen ese aparato productivo tanto agropecuario como industrial y que a su vez permitan más exportaciones y el ingreso de divisas a través de la apertura, y sobre todo la estabilidad a mediano y largo plazo de mercados consumidores en el exterior, dado que nuestra realidad de ser un país con apenas tres millones y algo de habitantes casi que lo hace un mercado inexistente para lo que es el potencial nacional y a la vez la generación de recursos para enfrentar nuestras necesidades.

Muchos discursos, artículos de prensa, organización de seminarios, formación de equipos multidisciplinarios anuncian frecuentemente la intención del gobierno en ese sentido, sin embargo, a un año y ocho meses de instalado el gobierno en la realidad de los hechos la materialización de las medidas para el país productivo están muy lejos siquiera de concretarse.

La anunciada Reforma Tributaria, uno de los principales objetivos anunciados por el gobierno, no hace otra cosa que volver al rumbo de viejas políticas fiscales en el Uruguay que se caracterizaron siempre por agobiar con fuertes impuestos o con incrementos de impuestos ya existentes al aparato productivo nacional y aquí lo vemos claramente cuando se estima que la presión fiscal sobre el sector agropecuario se incrementa en alrededor de un 25% y la implantación del aporte patronal a la industria manufacturera así como las tasas que finalmente se fijan en el proyecto aprobado por Cámara de Diputados en el IRAE (impuesto a la renta a la actividad empresarial) no hacen otra cosa que confirmar un rumbo en el cual paulatinamente a lo largo de décadas se fue ahogando y desestimulando el aparato productivo.

El llamado gasoil productivo ha quedado por el camino después de mucha propaganda y en su lugar se encontró como vía de financiación a la rebaja del boleto de transporte de pasajeros un incremento de impuesto precisamente sobre el gasoil. El endeudamiento interno, lejos de encontrarse en proceso de solución sobre la base de no liquidar tierras, rodeos o maquinaria agrícola de pequeños y medianos productores constituye un capítulo sin solución con las medidas de tratamiento de caso por caso que el gobierno impulsó y en donde en realidad lo que está ocurriendo es que el problema se va achicando paulatinamente en base a lo que en el campo de la biología y en particular de la teoría evolutiva de las especies se conoce como las Leyes de Darwin según las cuales las especies más fuertes sobreviven y las más débiles sucumben, es decir lo que está ocurriendo es que quienes tienen mayor capacidad financiera o tienen menos riesgos asumidos a través de garantías firmadas se van manteniendo y los más chicos que no soportan el sobreendeudamiento acumulado sucumben generalmente liquidando sus herramientas o elementos de producción, y a veces, en el mejor de los casos, achicándose drásticamente.

El gasto del Estado que a pesar de lo mucho que se anunció, sigue tan campante, y no olvidemos que hasta se llegó a convocatoria de referéndum para anular algunas reformas proyectadas en la estructura del Estado, a diferencia del resto de los países de la región en donde sí se inventaron reformas que hoy constituyen bases de apoyo a las políticas económicas de países como Brasil, Chile, Argentina, Perú, etc. que desarrollan actualmente gobiernos de centro izquierda en esos países, que han aliviado la presión fiscal sobre el aparato productivo y potenciado su crecimiento. Este sigue siendo un problema estructural básico en la economía uruguaya que frena al país productivo al hacer del Estado un socio principal en cualquier empresa industrial o agropecuaria. *

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