Riqueza olvidada
Nuestro pequeño país tiene varios privilegios debido a su ubicación territorial. Además de las excelencias para explotar tanto la tierra contenida dentro de sus fronteras, como las características generales de su clima, que han permitido a lo largo de los años la produccion ganadera, lanera y agropecuaria, con ciertas costumbres que deben ser estudiadas según lo está haciendo el actual ministro, contamos con una plataforma marítima de características envidiables.
Ocupa 119.000 kilómetros cuadrados. Esta cobertura insume 220 km de la zona oceánica, desde Punta del Este al Chuy y en la zona noroccidental del Río Uruguay hasta el estuario del Río de la Plata. Corresponde destacar que la proporción del país, sobre los elementos mar-tierra son de un equilibrio total, pero hay algo inédito: la costa uruguaya con su frente oceánico es de una riqueza ictícola infrecuente y las posibilidades de futuro resultan valiosísimas. Aunque fuera solo por el destino de sus aguas el Uruguay es un país de futuro, sobre todo porque el mar territorial uruguayo es fértil, ya que su producción es envidiable porque a determinada distancia de la costa y cuando la profundidad supera los 200 metros, el océano deja de ser fértil, lo que significa que fuera de la plataforma ya no hay peces.
Otra particularidad que tiene Uruguay es que sus aguas jurisdiccionales son ricas en sales, oxígeno, anhidrido carbónico y nitrógeno, y por su ubicación se beneficia con el choque de las corrientes frías de las Malvinas que vienen del Sur y las cálidas que bajan del Norte, y allí conviven proliferan y crecen, anchoítas, atunes, bonitos, merluzas, corvinas, pescadillas, calamares y cazones.
Por esto resulta imperioso cuidar esa riqueza, en la misma forma en que se hace con la ganadera, lo que obliga a los técnicos en pesca a efectuar estudios que determinen la forma de cuándo, cómo y dónde debe pescarse y, fundamentalmente, indicarle a la industria cómo debe comportarse.
Uruguay debe protegerse de los distintos depredadores que liquidaron el Atlántico Norte y ahora miran al Sur, más que nada, conociendo que Japón consume un tercio de los productos del mar, seguido de Estados Unidos y luego de la Unión Europea.
Hace un tiempo se creó la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos que solamente ha hecho estudios de las posibilidades y analizó las diferentes especies que se encuentran en la zona, sin ahondar en la defensa de su patrimonio. Se ha logrado penetrar en 35 diferentes mercados, lo que prueba que, bien explotada, esta industria daría excelentes resultados. No comprendemos por qué ILPE fue vendida a particulares hace años, si luego cerraron varias empresas como Aragro e Imperagro, y además se cuenta con una lista de barcos pesqueros pertenecientes a 16 sociedades anónimas. Nuestro país, desde su Ministerio responsable, necesita instalar medios y dotarse de moderna tecnología que haga posible el mejor control científico para contar con las herramientas que nos beneficien y así lograr aprovechar esta circunstancia que colabore con la prosperidad uruguaya. *
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