Kirchner y sus reflejos democráticos

Se ha demostrado fehacientemente que la planta pastera que se construye en Fray Bentos está siendo levantada con el mayor cuidado, para que las tecnologías a utilizar en el proceso de la madera, no contaminen ni el agua del río Uruguay ni el aire de esa zona. De acuerdo con lo que afirman los diversos grupos técnicos que han analizado la obra, todos los temores que podrían haber tenido los habitantes de Fray Bentos o Gualeguaychú, sobre perjuicios al medio ambiente, fueron aventados.

Sin embargo la protesta, que ha adquirido una dinámica propia, sigue adelante, con expresiones de intransigencia y chovinismo, mostrando que las «manijas» dadas contra la obra fueron mucho mayores a lo imaginable, y que los sordos y oscuros impulsores de todo este escándalo tienen objetivos todavía no aclarados, pero a quienes poco les importa que los cortes de rutas (tan ilegales como absurdos), perjudiquen a miles y miles de trabajadores uruguayos y –seguramente– a otros tantos argentinos, que viven del transporte y del comercio entre los dos países.

Es importante además dedicar algún párrafo en esta reflexión a la carencia de reflejos democráticos del gobierno argentino que, con una irracionalidad producto de visiones muy poco claras de la realidad, sigue echando nafta en la hoguera, en lugar de apaciguar los vientos de la tempestad que, en definitiva, terminarán perjudicando los propios cálculos electorales que debe estar haciendo el presidente Néstor Kirchner, que busca su reelección o, casi lo mismo, la elección de su esposa, Cristina, en los próximos comicios.

¿Cree Kirchner, por ventura, que el ciudadano medio de la provincia de Entre Ríos apoya a estos «piquetes» de arrebatados militantes de una causa perdida que les provoca trastornos y una división quizás, con elementos irreparables, con el pueblo uruguayo? El litoral uruguayo y argentino ha vivido en el intercambio familiar, comercial y turístico por decenios. Su comercio, sus servicios, etc. están orientados a esta relación de dos pueblos hermanos que durante toda la historia de los dos países nunca tuvo fisuras. ¿Piensan Kirchner y Busti que es fácil modificar esa realidad, apoyando la acción irracional de «piquetes» que se han quedado sin argumentos (ahora, según su caballito de batalla es la «contaminación visual»), pero que siguen ahondando la controversia?

Generalmente, eso lo sabemos muy bien, los pueblos se inclinan a favor de rumbos razonables, no de grupos «ultras», alejados de la realidad y menos de gobernantes oportunistas que luego de fogonear y financiar el comienzo de las protestas, especulan con supuestos apoyos en una provincia que, tal como cualquier analista sabe, ha ido perdiendo apoyo por la irracionalidad de su acción y la incoherencia manifiesta de los planteos. A esos señores les bastaría leer la prensa argentina, o algunos programas de entretenimiento, para advertir cómo el conflicto con Uruguay ha mellado la credibilidad del Presidente argentino.

Por último queremos ingresar, en un par de párrafos, a la falta de reflejos democráticos del gobierno argentino. Porque la democracia, que es un sistema perfectible de gobierno, se debe ir consolidando día a día, para lo cual se tiene la Ley, que se debe aplicar por igual, sin diferencias ni excepciones. Por ello aplaudimos el fin de la excepcionalidad que se vive en el Uruguay, donde las personas que habían cometido los mayores delitos de su historia reciente no habían sido castigadas, situación que comenzó a modificarse, con el procesamiento de varios de los responsables de todo aquello.

Y por ello decimos que lo que hace el presidente Kirchner, no aplicando las normas en las rutas entrerrianas, permitiendo que sean cortadas, no es otra cosa que una acción destinada a lesionar gravemente a la democracia, un sistema que, en la Argentina, tiene particularidades distintas a las que se viven en Uruguay. *

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