Arte terapéutico
Hay gente que hace cosas importantes que no tienen la difusión merecida. Es lo que ha pasado con la Comisión de Cultura del Hospital Maciel –creada hace ya un año–, que usa expresiones del arte para mejorar la salud de los pacientes.
Esta Comisión, en silencio pero sin pausa, fomenta actividades artísticas dentro del hospital, a las que integra a enfermos, médicos, funcionarios, acompañantes y vecinos, para crear un clima que haga más tolerable la terapia, cualquiera sea ella, y más rápida la recuperación, hasta donde sea posible.
La psicoterapia moderna comprobó, tal vez hace más de sesenta años, el aspecto catártico, terapéutico del arte. A lo largo de decenios, millones de personas descubrieron que podían sentir un gran alivio, psicológico y físico, no sólo viendo o haciendo arte, sino también dando forma artística a sus ideas, que es otra cosa y no poca. Fue Aldous Huxley quien enseñó que la palabra morfología –parte de la biología que, además de la forma, trata de las transformaciones que sufren los seres orgánicos– fue creada por Goethe, «de modo que tiene un matiz profundamente artístico».
Y voy a añadir algo más de Huxley, que a primera vista puede parecer complicado pero que, apenas se analiza con detenimiento, es claro como la luz y explica, aunque no sé si ellos lo saben, eso que están haciendo los integrantes de la Comisión de Cultura del Maciel: «En todas las formas de arte temporal (poesía, narrativa, danza, música, teatro) se hallan los mismos símbolos elementales que en la naturaleza (…) El movimiento, el ciclo del crecimiento, la respiración, los ritmos del corazón y los ritmos más irregulares como el hambre y la satisfacción, todos tienen su analogía en las diversas artes que contienen un elemento temporal».
Todo es una misma cosa. ¡Cómo no va a curar el arte! ¡Cómo no va a serenar el espíritu!
Señores, es conmovedor lo que ustedes están haciendo. Y sepan que no se mide en estadísticas de recuperaciones o muertes. *
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