¿Giro a la derecha?
A partir del 2 de setiembre, cuando Tabaré Vázquez propuso iniciar un proceso de rediscusión de los perfiles ideológicos de la izquierda, un conjunto de dirigentes políticos y de analistas y politólogos de dudoso rigor científico se ha lanzado a interpretar el discurso que, como puntapié inicial, esbozó el presidente del Frente Amplio-Encuentro Progresista.
Se ha hablado así del «abandono de asideros fundamentales de la prédica frenteamplista», «giro al centro», «inflexión de derecha».
Hasta Lacalle se subió y dice que los planteos de Vázquez tienen mucho en común con los suyos.
Antes solía decirse «la gallina hambrienta sueña con el maíz» y no le falta pega al aforismo.
Son muchos los que descansarían más tranquilos si pudieran asistir al espectáculo de una izquierda que se mutila a sí misma.
Acerca del contenido del discurso inicial se han dado algunas respuestas de antología.
Para unos, con este discurso Tabaré da cumplimiento a lo que ellos venían reclamando desde hace años.
No faltan quienes imaginan que una instancia como la propuesta es capaz de saldar o diluir las diferencias políticas que hoy existen, por ejemplo con respecto a la eventual privatización de Ancel, sobre la cual la mayoría del Frente Amplio se ha pronunciado en contra. Otros celebran que, según dicen, la actualización ideológica intenta apunta a licuar los principios.
Una lectura atenta del texto del 2 de setiembre ayudaría a disipar muchas de estas confusiones.
Veamos. En la propuesta, bastante breve para la amplitud de los temas enunciados, se hacen ocho menciones enfáticas acerca de la necesidad de «profundizar en nuestros valores y principios», «no confundimos actualización ideológica con devaluación de ideas».
En segundo lugar, en lo referido a las relaciones entre Estado y mercado, absolutamente todas las referencias advierten acerca de los límites de la acción del mercado y la necesidad de la presencia reguladora del Estado, «que gestione y controle los sectores estratégicos, un Estado articulador, orientador, coordinador».
En tercer lugar, frente al economicismo de derecha reinante, todas las referencias a la modernización y a las nuevas tecnologías van acompañadas por netas afirmaciones acerca de la necesidad de luchar contra las desigualdades sociales.
La palabra solidaridad está mencionada diecisiete veces en el discurso.
¿Se puede considerar este discurso como un giro a la derecha?
Finalmente, en el Frente Amplio los giros a la derecha o la izquierda, si los hubiera, no los ordenan los dirigentes sino que los resuelven los congresos.
E incluso los congresos no pueden desconocer que el Frente es un frente. Y que por lo tanto en él, si se coincide en las líneas de acción política y programática, pueden coexistir distintas ideologías políticas.
Siempre ayuda intercambiar reflexiones. Pero nada puede sustraernos de las urgencias sociales que impone la situación popular.
El punto de partida es la realidad que vive la gente y cómo encauzar la protesta, combatir la desesperanza y frenar la ofensiva neoliberal.
El gobierno aplica sin vacilaciones su receta y las consecuencias sociales de esto dejan poco margen para el conformismo, las búsquedas de «consensos» con la derecha o la apatía.
La miseria, la emigración, la destrucción de la familia trabajadora nos interpela.
Tenemos que estar a la altura de las exigencias que nos plantea esa dolorosa realidad.
* Dirigente del PVP
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