Un gran y doble triunfo popular

La contundente votación en las internas del domingo 12 constituye un espaldarazo al proyecto alternativo, un contribuir activamente a parar la ofensiva derechista. También esta respuesta es un esfuerzo y una conquista, porque comprender la conexión de la votación con el empuje de la derecha, analizar la relación de los distintos hechos aislados para llegar a categorizar el momento como de fuerte ofensiva político-social opositora, a veces no es fácil de hacerlo individualmente y requiere de la elaboración y transmisión colectiva. Y eso se hizo, logrando vencer cierto desgano.

Pero, al tiempo que significa un respaldo indudable al gobierno del FA en las circunstancias actuales, también implica un fuerte impulso a la profundización del proyecto, para acelerar su transformación efectiva en popular, democrática y nacional. En efecto, los resultados a la interna expresan, un respaldo claro a los sectores que se han pronunciado con fuerza respecto del avance del país productivo con justicia social, a oponerse a un TLC (de lo cual todos debemos tomar debida cuenta), de los que anteponemos los intereses del bloque político-social alternativo respecto de los intereses de otros sectores, básicamente de los acreedores de la deuda pública. A los que defendemos la prioridad de la deuda social y productiva frente a cualquier otra.

La votación de la 1001 es -por cierto- un apoyo a nuestro accionar pasado, pero también significa el respaldo concreto hacia las prioridades que se señalaban claramente en nuestra plataforma: más y mejor país productivo con justicia social, más y mejor verdad y justicia, más y mejor Mercosur, más y mejor mercado interno, más y mejor inversión pública nacional y regional. Si miramos más allá de los resultados, a la interna se impone una visión que, sin salirse de la realidad objetiva, entiende que «sí se puede», que existen márgenes de autonomía para -en estrecha alianza con la integración regional-, determinar por nosotros mismos aspectos esenciales de nuestro proyecto alternativo. Que no todo está determinado por las leyes de la mundialización o globalización, que no todo debemos ni podemos esperarlo de la inversión extranjera directa como gran protagonista del desarrollo productivo del Uruguay, lo que no quita que tenga su papel.

En segundo lugar, ha permitido que el conjunto de la fuerza política recorra de punta a punta el Uruguay. Cualquiera fuera el resultado, esta vinculación, este bajar, este contacto revitalizado logra mantener-recuperar algo esencial: el vínculo con nuestro pueblo. Los puerta a puerta, los actos, los Comités de Base funcionando con compañeros de todos los sectores o casi, las recorridas departamentales, la presencia en actividades de masas como las ferias y espectáculos públicos diversos, han permitido que los distintos sectores y militantes retomemos un necesario contacto a través del cual podamos palpar y conocer de primera mano las inquietudes de miles y miles de mujeres y hombres de nuestro pueblo, así como trasladar las nuestras.

Creemos que mantener nuestras raíces alimentadas por esta tierra nutricia es vital, que este religare es una cuestión de vida o muerte para nuestra fuerza política. Igualmente, pensamos que dicha vinculación no debe limitarse a los momentos electorales, sino que es una tarea permanente. Los Comités de Base no deben colmarse de militantes de todos los sectores solamente en estas instancias. Su actividad hay que sostenerla en todas las circunstancias. En los tiempos claves, duros, difíciles es donde se constata su necesidad. Allí, en el barrio o en la fábrica o en la oficina es donde nos conectamos con las masas, masas que siempre definen -a la corta o la larga- en los grandes momentos de la vida de un pueblo.

En tercer lugar, las elecciones internas significan una profundización democrática ejemplar. La posibilidad de participar para definir la dirección del FA, tanto en lo referente a las bases como en lo atinente a la coalición; es un hecho inédito, ya no sólo en la escena política nacional, sino también internacional. Es un darle contenido, carne viva a la democracia. Aunque también en este plano, la democracia no debería limitarse a las instancias electorales. De aquí, desde este ángulo, vuelve a plantearse la necesidad de funcionamiento de los Comités de Base. Igualmente, de aquí surge la importancia de la organización partidaria, organización que apoyando el funcionamiento de los Comités de Base y las estructuras intermedias, posibilite la participación. Participación sin organización es una ficción. Y sin organización ni participación la democracia es una cosa hueca, sin mayor contenido.

Se pone en el orden del día, entonces, la necesidad de que no nos quedemos solamente en la votación, que sepamos ver en ella un eslabón, necesario e importante, pero eslabón al fin, en la gran cadena de la participación y proceso de toma de decisiones de la orgánica frenteamplista. No en todos y cada uno de los temas, pero sí en los temas estratégicos, centrales, caso del TLC, acuerdos con el FMI, autonomía del Banco Central, reforma tributaria y del Estado, etc. Rebatiendo las posiciones que pretenden que ni estos grandes temas tengan que ver con la fuerza política o con la opinión de los mismísimos legisladores (planteando, por ejemplo, que eso enlentece la toma de decisiones), se observa la preponderancia de aquellos que sostenemos la necesidad vital de instrumentar, alentar y organizar la participación popular.

Por último, la importante votación de la 1001, una lista que no estuvo en la televisión ni en las radios de alcance nacional, tiene mucho que ver con los compañeros que de un modo muy sacrificado y organizado recorrieron cada palmo del país para distribuir la lista y los materiales propagandísticos. Una militancia consciente, no obligatoria ni impuesta ni automática. La misma que animó las luchas heroicas y duras de los tiempos del fascismo, la misma que nos impulsa hacia una sociedad democrático-avanzada, camino al socialismo, a un mundo sin explotados ni explotadores. Por eso, por las responsabilidades que asoman, es necesario fortalecer nuestro PCU, concretando -con la misma energía y responsabilidad que hemos demostrado en esta instancia electoral- la consigna de crecer, organizar y educar. *

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