¿Conocimiento o ignorancia de la historia?

Una susceptibilidad muy especial en el marco de la enseñanza de la Historia reciente se ha despertado por parte de representantes políticos de las oposición.

¿A qué obedecen los temores? ¿A posibles violaciones a la laicidad, a que las nuevas generaciones conozcan plenamente el proceso histórico de las últimas décadas, o a otras causas?

Lo cierto es que desde que se anunció que el sistema educativo dejaría de estar omiso en la enseñanza de esta importante temática y comenzaría a saldarse esta deuda educativa, se sucedieron resistencias y críticas y se provocaron hechos políticos: convocatorias a autoridades de la Educación al Parlamento, apariciones mediáticas y renuncias a la Comisión que se conformó para este tema en el ámbito del Codicen.

Resistirse públicamente a que se enseñe la Historia reciente fomentando la ignorancia deja muy mal parado a quien lo hace, por lo cual cada vez son menos quienes frontalmente así lo hacen; se utilizan otras vías laterales.

Al principio, para oponerse, se utilizaban argumentaciones basadas en que las vivencias recientes en que estaban involucrados los docentes impedirían un adecuado tratamiento de temas que son motivo de diferentes interpretaciones. Se ponía bajo sospecha al cuerpo docente, no se confiaba en la ética ni en la capacidad técnica de los maestros y profesores.

Nuestro cuerpo docente tiene un profundo apego a la laicidad, que deviene de una tradición valeriana de la cual nos enorgullecemos los uruguayos, caracterizándose en su función por el equilibrio, la prudencia y la mesura por un profundo respeto a la convivencia democrática.

Esta característica de los docentes va acompañada de un fuerte compromiso con los valores comunes de nuestra sociedad, tiene claro que laicidad no es neutralidad, están comprometidos con la Democracia, con los derechos Humanos, con la Paz. ¿Es esto lo que molesta?

Podrá registrarse alguna situación puntual en la cual alguien no cumpla con el principio de laicidad, como toda excepción. Pero para ello están las normas legales y reglamentarias y la actitud de las autoridades de la Educación, que en reciente comparecencia en el Parlamento han demostrado ser garantía en un justo y correcto tratamiento de toda situación que se entienda deba estudiarse, ofreciendo todas las garantías del debido proceso para todas las partes.

¿Que existen riesgos en el tratamiento de muchos temas de la Historia reciente? Por supuesto que sí. Como también existen riesgos cuando se tratan temas como lo acontecido en el Monzón, o lo que les pasó a los Charrúas, o la Guerra Grande, o lo vivido en 1904, etc. ¿Entonces suprimimos la enseñanza de toda la Historia por posibles riesgos? La vida misma implica riesgos. ¿Entonces la suprimimos?

Pero cuidado, que la laicidad no solo pude violarse en la enseñanza de la Historia. También ello pude darse en la enseñanza de la Filosofía, de la Geografía, de la Física etc. ¿Entonces suprimimos la enseñanza?

Se trata que en los procesos educativos se tome contacto con la realidad y con el pensamiento universal en toda la complejidad con que se presenta.

No tenemos el derecho de esconderles a nuestros niños y a nuestros jóvenes el conocimiento de nuestra Historia. No hay ningún motivo válido para ello. *

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