La inicua condena contra Emir Sader

EL 31 DE OCTUBRE, apenas transcurrido el segundo turno electoral, un juez de São Paulo dictó una condena contra el eminente sociólogo Emir Sader, lo que ha desatado una oleada de protestas en los medios intelectuales y democráticos de Brasil, que ya se extiende por América Latina. Es una verdadera monstruosidad. Como se ha dicho con razón, el mundo al revés.

En agosto del año pasado, el senador Jorge Bornhausen se declaró «encantado» de imaginarse «libre de esta raza (petista) por, cuando menos, 30 años» (a gente vai se ver livre desta raça (petista) por, pelo menos, 30 anos). Bornhausen es el presidente del derechista PFL, que sostuvo la candidatura de Geraldo Alckmin, del PSDB (y que, dicho sea de paso, perdió todas las gobernaciones que tenía: 6 en 1998, 4 en 2002, para quedar ahora con apenas una, la del DF). Es un gran banquero, que se hace elegir senador por Santa Catarina. Sus antecedentes son ilustrativos. Apoyó a la dictadura militar desde sus orígenes. Fundó la Arena, el partido de la dictadura, y el PFL. El régimen militar, marcado por las torturas y los asesinatos, lo premió con el cargo de vicegobernador ( 1967-71) de Santa Catarina, ascendiéndolo luego a gobernador (1979-82). Era lo que los brasileños llaman con sorna «gobernador biónico». Le entregaron además la presidencia del Banco del Estado. En el período de Collor de Mello fue ministro-jefe de la secretaría de gobierno, y defendió al presidente hasta que en 1992 fue expulsado del cargo por corrupción, en medio de un formidable movimiento de masas. En el gobierno de FHCardoso fue embajador en Portugal (1996-1998).

Emir Sader le contestó con un artículo titulado justamente «El mundo al revés» y que lleva como subtítulo explícito «El odio de clase de la burguesía brasilera». Se publicó en el site de Carta Maior y lo comentamos en oportunidad. Allí dice: «El senador Jorge Bornhausen es de las personas más repulsivas de la burguesía brasilera. Banquero, derechista, adepto de las dictaduras militares, del gobierno Collor, del gobierno FHCardoso, del gobierno Bush, revela ahora todo su racismo y su odio al pueblo brasileño en esa frase, que salió del fondo de su alma, plena de lucros bancarios y de resentimientos». Agrega: «No se engañe, señor Bornhausen, banquero y racista, mucho antes de su desaparición definitiva de la vida pública brasilera, barrido por el oprobio, por la connivencia con la miseria del país más injusto del mundo mientras sus bancos consiguen los mayores lucros especulativos, su gente será definitivamente derrotada y colocada en el lugar que merece, el famoso ‘estercolero de la historia'». Y concluye que todo esto «nos fortalece en la lucha por un mundo en que cuente la dignidad y la humanidad de las personas y no la ‘raza’ y la cuenta bancaria».

Bornhausen promovió ante la justicia paulista un proceso por injuria, calumnia y difamación. En el Foro Social Mundial efectuado en enero en Caracas, destacados intelectuales y militantes sociales (Ignacio Ramonet, Samir Amin, Joâo Pedro Stédile, universitarios brasileños) firmaron una declaración de apoyo a Sader, titulada «Nuestra Raza» y que dice: «Pertenecemos a una raza muy especial de oprimidos, indígenas, mujeres, negros y tantas otras categorías de seres humanos que confían en su fuerza moral y en su capacidad de construir un mundo en el cual el racismo, el fascismo y todas las formas de discriminación y de opresión no sean más que resquicios del pasado».

Ahora viene lo inaudito. El juez Rodrigo César Muller Valente, de la 11ª Vara Criminal de Sâo Paulo, condena a Sader «a la pena de un año de detención, en régimen inicial abierto, sustituida por pena restrictiva de derechos, consistente en prestación de servicios a la comunidad en jornadas semanales no inferiores a 8 horas». La sentencia agrega: «Considerando que el querellante se valió de su condición de profesor de la Universidad pública para practicar el crimen, inequívocamente violó el deber con la administración pública, motivo por el cual aplico como efecto secundario de la sentencia la pérdida del cargo o función pública».

La acumulación de barbaridades de este fallo es inocultable. En primer lugar, en una total inversión de valores, transforma al agresor en víctima y al defensor de los agredidos por los conceptos racistas en reo. En segundo lugar, es un ataque directo a la libre expresión del pensamiento por órganos de difusión, tema que en otro sentido estuvo en el centro de la campaña electoral. En tercer término, es una agresión a la autonomía universitaria. Sader desempeña un cargo de profesor conquistado por concurso en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), además de haber sido electo recientemente secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Todos estos aspectos están señalados en los manifiestos de intelectuales y docentes, así como de la CUT, puestos a circular de inmediato en solidaridad con Sader.

Este había publicado el 30 de octubre un artículo de fondo, titulado «Brasil: el derecho a la fiesta y a la lucha», en que hace un balance de la elección y del gobierno de Lula.

Es un artículo no conformista, sino que promueve exigencias al gobierno, pero que termina con una nota esperanzada: «Triunfamos señalando los enemigos de un Brasil justo y solidario: las fuerzas políticas, mediáticas, económicas, las elites tradicionales. Sepamos derrotar a la derecha en todos los planos, por un Brasil justo, solidario, democrático y humanista, para volver a celebrar de aquí a cuatro años, con el corazón y la mente orgullosos del país que supimos construir».

Al día siguiente se descerrajó la sentencia condenatoria. *

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