La oposición por el camino errado
En oportunidad de verificarse el paro de camioneros, escribimos en esta página:
«Huérfano de ideas y carente de iniciativas y de creatividad, el Partido Nacional ha elegido directamente el camino de la oposición cerril, ciega e irracional, para lo cual no vacila en presentar una realidad tergiversada. Y sus apelaciones al diálogo resultan poco creíbles cuando todos recuerdan que fueron ellos quienes se negaron –por motivos baladíes– a aceptar ofrecimientos del gobierno en ese sentido.
Dejando de lado las innumerables interpelaciones, llamados a sala o a comisión, a que recurren sistemáticamente los partidos del llano para no descuidar su perfil opositor, en los últimos quince días ha venido sucediéndose una serie de hechos que, si bien no constituyen una conjura o una conspiración, han coadyuvado a jaquear al gobierno y a promover –premeditadamente o no– una cierta desestabilización».
Pues bien, la embestida no sólo no cesa sino que parece profundizarse. En los últimos días, la oposición ha dado nuevas muestras de su «compulsión interpelativa». Primero fue el ministro del Interior –ya veterano en estas lides– quien debió comparecer una vez más ante la Cámara de Diputados. Después, le tocó el turno al ingeniero Brovetto, titular de Educación y Cultura, para responder por el nombramiento de la doctora Mirtha Guianze como fiscal de Corte interina. Y finalmente, el jueves 10 el contador Astori debió enfrentar los cuestionamientos del diputado del Partido Independiente Iván Posada al proyecto de reforma tributaria.
Esa furia opositora tuvo su punto culminante en las críticas a la designación de la fiscal de Corte. La sesión del Senado estuvo salpicada de afirmaciones ofensivas y de acusaciones de autoritarismo, que los legisladores de la bancada de gobierno debieron rechazar enfáticamente. Si algo bueno tuvo esa instancia, fue que permitió que el Partido Nacional expusiera las verdaderas razones de su negativa a votar la venia para la doctora Guianze: los senadores nacionalistas adujeron que esta funcionaria se había solidarizado con el anterior fiscal de Corte, el doctor Peri Valdez; y también hubieron de admitir que no votarían la venia solicitada en razón de que la funcionaria propuesta estaba ostensiblemente vinculada al partido de gobierno. Pero más allá de estas razones impresentables, hubo un hecho muy grave: las imputaciones realizadas por el senador Julio Lara, que rozaron la ética y el honor de la doctora Guianze.
Con todo, lo que resultó verdaderamente patético fue la convocatoria al ministro de Economía. En un caso insólito de interpelación a priori, la oposición –en este caso representada por el único legislador del Partido Independiente– pretendió descolocar a Astori cuestionando aspectos varios del proyecto de reforma tributaria. La argumentación se centró en demostrar aparentes contradicciones entre la propuesta de impuesto a la renta de las personas físicas del año 1999 con el proyecto de reforma tributaria hoy sometido al Parlamento; al mismo tiempo, se buscó presentar dicho proyecto como un mecanismo neoliberal que empobrecerá a la clase media y que beneficiará a los más ricos.
Vanos intentos. La réplica del contador Astori fue demoledora y desnudó una vez más, con argumentos creíbles y convincentes, la falta de iniciativas y de ideas de que adolece la oposición.
Creemos que es tiempo de retomar el camino del diálogo y abandonar esas posturas destempladas que a nada conducen y que ni siquiera aportan réditos políticos a los partidos de la oposición. *
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