Las propuestas de un periodista de ley

Tal como da cuenta LA REPUBLICA en su edición de ayer, el lunes se realizó en la sede de la Asociación de la Prensa Uruguaya un significativo homenaje a un periodista de esta casa, Roger Rodríguez, obrero lúcido y tenaz en la reconstrucción de la verdad sobre los hechos de la historia reciente.

Al acto asistieron personalidades políticas y del amplio mundo de las luchas por los derechos humanos, desde familiares de desaparecidos hasta abogados, miembros de las organizaciones de Derechos Humanos, sindicalistas y muy numerosos, los periodistas. Desde los más fogueados hasta los integrantes de una nueva generación que siente que ve, con fundamento, en Roger un ejemplo de coraje y profesionalismo.

La ceremonia ya ha sido informada en nuestras páginas. Ahora bien, sucede que las palabras con que el periodista agradeció el homenaje tributado no fueron expresiones huecas o mera retórica. Fue más bien una propuesta inteligente y pensada, un conjunto de lineamientos de trabajo que merecen ser comentados y examinados.

Roger dijo: «Al admitir que hubo terrorismo de Estado, el actual gobierno queda comprometido en resarcir a las víctimas, y la primera forma de resarcirlas es buscando la verdad. Eso es lo que no entienden los mandos militares. Admitir que las Fuerzas Armadas torturaron y asesinaron es el primer paso para recuperar su honor y su aceptación social.

La confirmación de la existencia del ‘segundo vuelo’ de Orletti no deja lugar a equívocos. Las Fuerzas Armadas no pueden argumentar que en la lucha contra la ‘subversión’ algunos se les murieron por ‘apremios’. El ‘segundo vuelo’ implica una ejecución masiva de 22 personas, como ya había ocurrido con los fusilados de Soca.»

Y todavía resta saber si no hubo un «tercer» y hasta un «cuarto» vuelo. Todavía queda por descubrir qué ocurrió con María Claudia García de Gelman y con Elena Quinteros. Si trajeron a Santana e Inzaurralde desde Paraguay. Si todo el grupo del entorno a los GAU, que estaban en distintos pozos de Buenos Aires, también vinieron a Uruguay. (…)

En primer lugar, que las organizaciones sociales y defensoras de los derechos humanos retomen su rol protagónico en la búsqueda de la verdad, que en los últimos años, por una u otra razón, se ha cedido al Estado. La Comisión para la Paz y, en sus acciones, el actual Poder Ejecutivo, han obtenido información, pero también la han administrado.

El manejo de los archivos reservados –que existen, porque ningún servicio de inteligencia quema o destruye sus insumos de información– implica acelerar la discusión y aprobación de leyes que hoy están en el Parlamento. El Hábeas Data y la ley de archivos son necesarias para establecer cómo se van a desclasificar los secretos, sostuvo.

Pienso  y modestamente convoco- que las organizaciones sociales y defensores de los derechos humanos deben constituir una Comisión por la Verdad. Un ámbito en el que muchos que tienen datos puedan volcarlos con confianza. Un ámbito en el que el manejo de la información no tenga otro objetivo que la verdad en sí.

También pienso que hay que buscar nuevas fórmulas para que las nuevas generaciones no estén ajenas a esta búsqueda de la verdad y al compromiso con los derechos humanos cotidianos.

Pienso, concluyó el periodista, «que se deberían hacer cursos de «voluntariado en derechos humanos» en los que se prepare a nueva gente, para un mismo compromiso.

(…) Los periodistas no somos modestos. (…) Nos gusta que nos reconozcan. Quizás sea un estímulo al compromiso instituir un premio anual de derechos humanos, otorgado por las organizaciones sociales que hoy se han reunido».

Como se puede apreciar se trata de propuestas específicas expuestas en el momento indicado y ante la presencia de las personas adecuadas. *

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