Las picardías del doctor Lacalle
En una conferencia brindada durante un almuerzo realizado en la Asociación de Dirigentes de Marketing, el presidente del Directorio del Partido Nacional lanzó una serie de propuestas de orden económico ante lo que calificó como situación sombría que nace del «déficit enorme con que empieza esta administración» y «el círculo vicioso que provoca la desocupación, la caída del consumo, la baja en la recaudación y en las inversiones.»
Un panorama que, en una coyuntura mucho más favorable para el país, es el que dejó su administración al gobierno colorado que lo sucedió en 1995.
En el manejo del discurso a Lacalle no le falta experiencia e imaginación, de modo que sus propuestas no carecen de audacia e ingenio, al menos en su presentación.
En forma un poco, llamémosle, espectacular, el ex presidente propone al doctor Jorge Batlle que convoque a los cuatro líderes de los partidos a una reunión inmediata, para el sábado o para el lunes, «trabajar es la mejor manera de homenajear a José Artigas», dice, para discutir la salida ante la situación de crisis que vive el país.
No sin cierta picardía adelanta que «creo que las posiciones del Frente Amplio-Encuentro Progresista no están demasiado alejadas de las del Partido Nacional» (sic).
Sus propuestas inmediatas apuntan a la creación de una zona franca en el Aeropuerto de Santa Bernardina, en el departamento de Durazno; a la construcción, según el modelo del Conrad, de un hotel de cinco estrellas en el parque de Santa Teresa y que la empresa Ancel se transforme en una sociedad anónima de cuyo paquete accionario el 80% corresponda a empresas privadas y el 20% restante al Estado.
Desde esta propuesta netamente privatizadora, Lacalle sostiene que tiene coincidencias con el pensamiento del doctor Tabaré Vázquez, «que es partidario de acudir a reservas internacionales del país y al endeudamiento para financiar un plan» ante la situación de emergencia que vive el país.
Cabe anotar que cualquiera que examine escrupulosamente las propuestas del FA-EP y las del Partido Nacional comprobará que parten de concepciones políticas y, sobre todo, sociales completamente diferentes.
Mientras en el pensamiento del líder blanco el Estado debe ser reducido «al mínimo» y se deben privatizar empresas públicas de importancia estratégica aunque estén generando ganancia, las corrientes progresistas reivindican el rol tutelar del Estado, la defensa de las empresas nacionales y, sobre todo, construyen sus propuestas con los ojos puestos a la vez en la economía y en la sociedad.
Es justamente a partir de la constatación de una situación de emergencia social que el Frente Amplio-Encuentro Progresista elabora sus «propuestas de emergencia».
En estas materias, referidas al Estado y sus funciones y la relación entre el desarrollo económico y la sociedad, las posiciones de la mayoría del Partido Nacional están en el otro extremo doctrinario de las posiciones de las fuerzas progresistas uruguayas.
Convocar al logro de una supuesta unidad nacional en torno a las concepciones privatizadoras del Herrerismo es una ocurrencia graciosa por parte del líder blanco. No pasa de eso.
Al mismo tiempo vale la pena señalar la paradoja que conlleva esta «reunión para ponerse a trabajar» de los cuatro líderes de los partidos.
Cabe preguntarse, las instituciones de gobierno, Consejo de Ministros, Senado, Diputados ¿acaso no están funcionando?
¿Qué sentido tiene esta especie de convocatoria ante una emergencia nacional a los líderes de los partidos del gobierno (¡) y los de la oposición?
Lo que corresponde es que el gobierno, que el doctor Lacalle integra de un extremo al otro de la vida institucional, gobierne.
Que lo haga de la mejor manera posible, que cumpla con los compromisos contraídos frente a la ciudadanía y que el Parlamento pueda ejercer su labor legislativa y de contralor, que es el lugar para el que la ciudadanía eligió a sus representantes.
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