Cumbre Iberoamericana: visitas peligrosas
Para los organizadores y la seguridad de la XVI Cumbre Iberoamericana que se desarrolla a partir del viernes en Uruguay se transforma en un problema la presencia de por lo menos dos terroristas anticubanos radicados en Estados Unidos y España.
En este caso solo me referiré al «ex agente» de la Central de Inteligencia Americana (CIA), Carlos Alberto «Pipi» Montaner, acusado de participar en actos terroristas contra Cuba.
Aunque no se menciona en su currículum, tendría que incluirse que a Montaner se le descubrieron materiales y cartas comprobatorias de que, con dineros de la CIA y de organizaciones anticubanas de Miami (Estados Unidos), financia actividades contra la Revolución cubana.
Durante el período de la conocida crisis de los misiles (1962), Montaner se alistó en las fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos para invadir el país donde nació, bajo mando norteamericano.
Es en el año 1970 que el acusado de terrorismo recibe orientaciones de la CIA para instalarse en España y participar en tareas de operaciones diversas, en Europa.
Orientaciones posteriores que salieron de Langley, centro CIA, indican a Montaner que debe crear una agencia de prensa, a la que denominaron Firmas Press.
Ella se encarga del envío de información anticubana a varios medios de comunicación europeos y en el continente latinoamericano, como es el caso del diario El País, en Uruguay.
Investigaciones en Europa confirman que Montaner participó en la colaboración del ingreso a Francia del terrorista Juan Felipe de la Cruz, quien murió al estallársele una bomba que trasladaba.
Montaner organizó en 1990 –junto a algunos de sus amigos– la autodenominada Unión Liberal Cubana (ULC) y atrayendo a otros anticubanos residentes en Miami (Estados Unidos) creó la Plataforma Democrática Cubana (PDC).
Aunque sus vínculos con las actividades militares y terroristas contra Cuba habían ya dejado una marca histórica, en los últimos años la CIA encomendó a Montaner aparecer en forma pública como un hombre moderado.
Sin embargo, Montaner, aunque en sus conferencias habla de una transición pacífica y de diálogo en Cuba, su trabajo concreto es buscar la eliminación física de los dirigentes cubanos, en particular, del presidente Fidel Castro.
Lo anterior surge de documentos firmados junto a otros miembros de la extrema derecha anticubana, donde asegura que quienes invierten en Cuba sufrirán represalias cuando se derribe el actual sistema cubano, viendo como imprescindible el aislamiento económico y político de la más grande de las Antillas. Desde hace muchos años, cuenta con el apoyo del derechista Partido Popular (PP) de España. El ex presidente de ese país, José María Aznar, llegó a escribir el prefacio de uno de sus libros.
Conociendo el historial de Carlos Alberto «Pipi» Montaner, resulta incomprensible su presencia en Montevideo, cuando se realiza la XVI Cumbre Iberoamericana , y sus organizadores vuelcan un gran esfuerzo por mantener los mayores niveles de seguridad.
A Montaner, el mote «Pipi», que dicen tanto le molesta, se lo pusieron sus amigos de la FNCA en la década de 1960, cuando recibía una preparación militar para atacar a Cuba, en campos de la Florida, Estados Unidos.
Allí, asegura en conversación «confidencial» el anticubano, José Ignacio Rasco, a Montaner los nervios le jugaron una mala pasada y llegó a mojar los pantalones del uniforme camuflado, lo que motivó la risa de muchos de los participantes, incluyendo a sus instructores. Rasco es cofundador con Montaner –en España– de la organización contra Plataforma Democrática Cubana y mantenía vínculos con la terrorista Alpha 66.
Desde 1991, está vinculado a la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), de la cual fue su vicepresidente, aunque ahora poco se sabe de esa persona. *
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