Se estrecha el cerco sobre el dictador Bordaberry
De acuerdo con sus tiempos y con las normas vigentes, las autoridades del Poder Judicial han empezado a actuar sobre los crímenes del pasado. El retraso es largo, más de veinte años, pero la acción de la Justicia ya se hace sentir.
Si no que lo diga Juan María Bordaberry. Una resolución judicial acaba de cerrar para él las fronteras del país.
Efectivamente, de acuerdo con lo que informa LA REPUBLICA en su edición de ayer, «la jueza Penal de 7º Turno, Graciela Gatti, dispuso el martes 31 el cierre de fronteras para el ex presidente de facto Juan María Bordaberry, quien es investigado por los delitos de ‘atentado a la Constitución’, ‘coautoría de privación de libertad’ y ‘homicidio’.
La orden judicial fue notificada a través de la sección Interpol-Uruguay a todos los pasos fronterizos de nuestro país».
El martes 24 la fiscal Ana María Tellechea había presentado la acusación ante la jueza doctora Gatti, que puede expedirse antes de fin de año. El pedido de procesamiento con prisión implica al dictador por el golpe de Estado de 1973, los asesinatos de Ubagesner Chaves Sosa y Fernando Miranda y la desaparición de Arpino Vega, Montes de Oca, Correa Rodríguez, Arévalo, Brieba, Bleier y González González.
Siempre desde las mismas fuentes, según se desprende de las actuaciones, una de las conclusiones del Ministerio Público sería que a Bordaberry le cabe responsabilidad en las muertes de Ubagesner Chaves Sosa y el escribano Fernando Miranda, cuyos cuerpos fueron encontrados en una chacra de Pando y en una unidad militar, treinta y dos años después de ser asesinados. A estas imputaciones se suman la de las desapariciones forzadas que a diferencia del homicidio, como se ha hecho notar, constituyen delitos permanentes.
Aunque en lo inmediato el cierre de fronteras es en gran medida virtual, su significación simbólica no escapa a nadie.
Juan María Bordaberry personifica un factor esencial del proceso político uruguayo. Del tránsito entre un régimen constitucional a un sistema político signado por el autoritarismo.
En la instauración de ese régimen los civiles cumplieron un papel cardinal. Fueron ellos que le dieron cobertura legal en el campo internacional. Como operador político de las corrientes políticas conservadoras blancas y coloradas (Bordaberry se amparó en las divisas de los dos partidos), desde la presidencia de la República se sumó a todos los ataques y agravios que los mandamases de turno infligieron a los partidos en los que había revistado.
En ese contexto elaboró sus propuestas políticas de una nueva institucionalidad sin partidos políticos.
Sus propuestas «institucionales» fueron publicadas durante la dictadura en un libelo titulado «Las opciones», que no debiera faltar en la bolsillo del caballero o la cartera de la dama interesados en conocer la historia reciente. En el mismo, Bordaberry lanza su artillería contra la democracia liberal, contra los partidos políticos, «fuente de corrupción y demagogia».
Al mismo tiempo preconiza la conveniencia de gobiernos fuertes, en condiciones de combatir al marxismo que ya, según la experiencia vivida en los países del Cono Sur, había conseguido perforar las defensas de la democracia liberal.
La solución a los problemas de la organización política del Estado consistía en «radicar institucionalmente el Poder Público en las Fuerzas Armadas».
Como mandatario y luego como ex presidente no ocultó sus simpatías por Augusto Pinochet. El mencionado folleto no es sino la transcripción de una conferencia brindada en la Corporación de Estudios Nacionales de Chile en 1979, en plena dictadura de Augusto Pinochet.
El curso de los hechos políticos le dio a Bordaberry la posibilidad de llevar adelante sus ideas fundamentalistas, su intolerancia y su larga prédica a favor de las soluciones autoritarias. No es sobre su pensamiento sino sobre sus acciones y sus omisiones, por sus silencios y sus decisiones autoritarias y represivas que está siendo juzgado. El dictador ha tenido, tiene y tendrá todas las garantías. Las que no tenían los presos políticos en los años en que él era el presidente de la República y el país un inmenso territorio de violaciones a los derechos humanos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad