Escrito por: ROQUE ARREGUI
El debate educativo ha entrado a debatirse. Ahora no sólo se debate como forma de avanzar en forma participativa rumbo a una Nueva Ley de Educación y al mismo tiempo ir generando aportes que contribuyan a las polÃticas educativas y a las acciones de los actores involucrados en ellas.
También se ha comenzado a debatir sobre el debate educativo a partir del momento en que el profesor Rilla (del Partido Independiente) y el doctor Gabito Zóboli (del Partido Nacional) renunciaron a la Comisión Organizadora del Debate Educativo (CODE).
Pareciera como que a nivel de ambos partidos sintieran que se embarcaron en una aventura participativa y ahora se arrepienten de ello, como que no va con sus idiosincrasias. También podrÃa manejarse la hipótesis de que ahora se quiere erosionar un proceso en el cual todos los partidos con representación parlamentaria contribuyeron a formar.
Habrá quienes puedan pensar que presentando renuncias teñidas fuertemente de decisiones partidarias se pueda quitar legitimidad al debate. ¿Dónde está entonces el discurso de quienes afirman que la Educación es un tema de Estado, si cuando se crean instrumentos que contribuyen a ello terminan desechando dichos instrumentos?
Si se diagnostican (correcta o incorrectamente) problemas en el debate, ¿por qué no se contribuye a superarlos si es que existen?
Nunca antes en la historia de nuestro paÃs se generó un proceso tan participativo convocando a toda la sociedad para debatir sobre Educación, para recoger las más variadas y ricas opiniones sobre los contenidos a incluir en la ley.
El gobierno, a través del Ministerio de Educación y Cultura, conformó una Comisión Organizadora del Debate Educativo de una amplia pluralidad y dicha comisión trabajó inteligente, responsable y ahincadamente, en la organización del mismo, lo cual se expresó en centenares y centenares de asambleas y de reuniones sectoriales a lo ancho y a lo largo del paÃs, donde padres, docentes, estudiantes, vecinos, técnicos, trabajadores, empresarios, etc., etc., encontraron ámbitos propicios para volcar sus inquietudes, enriquecerse de otros aportes y debatir colectivamente.
Esto ha sido fermental y de una gran riqueza, y no puede una consideración relativa a la cantidad de participantes minimizar la importancia que ha tenido.
Que quisiéramos una participación ideal, no hay duda de ello. ¿Pero porque no se logre la participación ideal hay que excluirla? ¿O lo que se quiere es elaborar una ley a nivel de cúpulas sin dar participación a quienes pueden, deben y quieren aportar?
Se ha expresado en las justificaciones de estas renuncias que la mayorÃa de los participantes en las asambleas son docentes sindicalizados que estarÃan procurando influir sobre los insumos para la ley. No sé si es asÃ, no me consta, no tengo los números para poder hacer afirmaciones en uno u otro sentido.
SÃ debo felicitar a los docentes que han participado voluntariamente porque ello significa compromiso con el tema, lejos de ser criticable es elogiable.
Sà me puede preocupar si otros sectores no participaron, porque la educación es un tema de todos. En ese caso habrÃa que ir al encuentro de ellos para obtener sus aportes.
En un mes se estará realizando el Congreso Nacional de Educación que reunirá a quienes representen a todas las asambleas efectuadas y es de una gran importancia que el Parlamento pueda recibir lo que del mismo emane, como asimismo la riqueza de la variedad de posturas que surjan ante el tratamiento de cada uno de los temas abordados. Ello permitirá una responsable elaboración parlamentaria.
Se ha criticado también por parte de quienes impulsaron el abandono de miembros de la CODE que el Congreso Nacional no será representativo porque se estarÃan recibiendo posturas flechadas sindicalmente.
Contestamos: 1) Más allá de las posturas que ante cada tema puedan ser mayorÃa entre los miembros del Congreso, que no llevan una representación aritmética, es de una gran importancia conocer todo lo que se debata sobre Educación en todo el proceso a través de una sÃntesis del mismo. La riqueza del debate educativo será un aporte de una gran importancia.
2) Nadie le va a quitar a los parlamentarios la facultad y el deber que representativa y democráticamente les ha encomendado la sociedad a través de las normas constitucionales, no se trata de abdicar de la legitimidad, no hay decisiones vinculantes. *
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