El triunfo de Luis Inácio Lula da Silva tiene una profunda significación para la democracia latinoamericana. Significación para empezar para el propio pueblo brasileño, donde la victoria de Lula reafirma una lÃnea con rasgos nuevos en el campo fundamental de las polÃticas sociales. Fueron las grandes mayorÃas que viven en la pobreza las que reconocieron en el gobierno de Lula la acción más enérgica a favor de los pobres de toda la historia de Brasil.
La significación polÃtica de la victoria de Lula ha sido descripta con gran elocuencia por Emir Sader, Secretario General de Clacso y uno de los analistas más lúcidos de Brasil: “Porque derrotamos al gran monopolio privado de los mass media (medios de comunicación de masas), demostrando que es posible e indispensable construir formas democráticas de expresión de la opinión pública, quitándola de las manos oligopólicas de las cuatro familias que se creÃan dueñas de lo que se piensa en Brasil. (…)
Pero sobre todo porque recuperamos la posibilidad de construir ese ‘otro Brasil’, camino que parecÃa clausurado por tanto superávit fiscal, tasas de interés exorbitantes y tantas denuncias. Nos recuperamos, en especial en la segunda vuelta, porque llamamos a la derecha, derecha. Hablamos un poco de las desgracias que ellos causaron a Brasil: por fin abrimos el dossier de la ‘herencia maldita’. Criminalizamos las privatizaciones, posibilitando que apareciese a la superficie la condena mayoritaria de los brasileños a un proceso embellecido y sacralizado por los mass media y por los emisarios del gran capital privado dentro de ella. Porque apelamos a la movilización popular, porque hicimos una campaña de izquierda en la segunda vuelta. Porque comparamos el gobierno de ellos con el nuestro que, incluso con todas sus debilidades, se mostró incuestionablemente superior al de ellos. Fue eso lo que triunfó.
Triunfamos por lo que cambiamos, no por lo que mantuvimos. Ganamos porque nos mostramos diferentes y no iguales a ellos”.
En segundo lugar, la victoria de Lula irradia sus efectos progresistas sobre toda la constelación polÃtica latinoamericana en la que las experiencias de gobiernos populares se extienden para gran malestar de los cÃrculos más poderosos del statu quo planetario. Desde Castro a Kirchner, desde Chávez hasta Evo Morales, todos los gobiernos de entonación progresista de América Latina hubieran experimentado los efectos negativos de una derrota del candidato del P.T.
La contundente victoria polÃtica de Lula gravitará en el futuro inmediato y mediato de los procesos de integración.
En tercer lugar, y esto tiene especial significación para nuestro paÃs, es destacable que en su primer discurso público después de la victoria, Lula haya hecho una referencia expresa a su voluntad de fortalecer al Mercosur, incluyendo una referencia precisa a la necesidad de atender la situación de los paÃses, como el nuestro y Paraguay, de menor desarrollo relativo.
Cuando el presidente reelecto se refiere a la inserción internacional de su paÃs, lo hace para señalar que el proyecto ALCA, buque insignia del gobierno norteamericano para nuestra región, ha sido sepultado y que Brasil pondrá sus esfuerzos en la revitalización del Mercosur está señalando que el camino por el que está decidido a transitar el gobierno del presidente Tabaré Vázquez es el pertinente. Y tiene una base de sustentación que no es un capricho que nace de los buenos deseos de nuestros gobernantes sino que responde a una necesidad histórica de nuestros pueblos y en ese mismo sentido apunta el pensamiento del lÃder de la nación vecina. *
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