El tiempo dirá si todo fue un ensayo general o una curiosa coincidencia temporal

Los sueños conspirativos del semanario Búsqueda

En su último número, el semanario Busqueda nos dedica un artículo agresivo desde el título: «Los sueños conspirativos del senador Rubio». El insulto que incluye es tal que he decidido responder en otro medio de comunicación.

En el artículo referido señala afirmaciones en las que habría incurrido, a las que califica de falsas y de falacias, y culmina considerando que es deplorable que «las cabecitas febriles» que, como la del suscrito, lamentablemente pululan en este gobierno, no puedan o no quieran entender que ese semanario no tiene nada que ver con nadie ni con nada para frenar o alentar cualquier proceso político en ninguna materia.

Tal violenta reacción tiene su base en que en la contratapa publicada en estas mismas páginas el martes 10 de octubre, y a raíz del evento mediático que constituyó la confrontación de Juan Pedro Bordaberry con Rafael Michelini en el programa televisivo «Zona Urbana», escribimos: «Nosotros no creemos demasiado en los conspiradores. Pero que los hay los hay. Y suelen usar todos los caminos y recursos, más allá o más acá del profesionalismo, o de la falta de él, de los periodistas, y también de su calidad personal o de su patética frivolidad. La semana pasada se protagonizó el episodio televisivo. Antes la defensa del ex dictador presentó un escrito abonando la misma tesis. Recientemente se editó un libro («Encontrando a los desaparecidos») que se parece demasiado al estilo de ex servicios de inteligencia. Hace dos semanas un semanario publicó un informe de cuatro páginas, sin firma, que incluye en forma textual conceptos clave de las grabaciones clandestinas que realizó Juan Pedro Bordaberry. Un ex asesor de éste, casualmente, trabaja en dicho semanario y también, coincidentemente, en el programa de televisión de marras.»

En este párrafo cometí un error: el periodista de Zona Urbana que fue asesor de Bordaberry no trabaja en Búsqueda, y al parecer no lo hizo nunca. Un error involuntario, por exceso de confianza en la memoria, que no constituye una falacia (según el Diccionario de la RAE: «Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien») como afirma Búsqueda; una falacia requiere la conciencia del error y la utilización de la misma para causar daño.

Este error, que lamento, para nada invalida el conjunto de lo afirmado: el libro que se menciona fue editado, el semanario publicó el informe de cuatro páginas sin firma incluyendo textualmente frases de las grabaciones clandestinas de Bordaberry, prueba inequívoca de que el periodista que lo redactó tuvo acceso a las mismas, y en Zona Urbana trabaja un asesor del ex ministro, según se informó en varios medios de prensa, y nadie desmintió. Como va dicho, no creemos demasiado en conspiradores: pero la coordinación de acciones periodísticas y políticas parece bastante obvia en este país, aunque a Búsqueda no le guste que se diga, y no tenga nada que ver en lo que no le atañe directamente.

Sobre la incorrecta afirmación de marras me consultó Zona Urbana telefónicamente en su programa siguiente y aclaré debidamente el asunto al aire. Al semanario –pese a que no lo había nombrado– no le alcanzó e insistió en que una aclararación se debe hacer en el mismo medio de comunicación que se ha usado, con el argumento de que los destinatarios son diferentes, cosa que compartí sin problema alguno por razones elementales de honestidad intelectual, y por ello en la última contratapa intercalamos la aclaración que correspondía. Aclaración que corrigió el error: el ex asesor de Bordaberry no trabaja en Búsqueda; y a la vez ratificamos la idea de que «existe una coincidencia opositora objetiva entre distintas corrientes de los partidos tradicionales y grupos de poder, incluidos algunos medios de comunicación, para frenar el proceso de cambios en DDHH, y en materia económica, social y cultural.»

Al parecer, esta última afirmación despertó las iras de Búsqueda, seguramente por sentirse incluida en ese bloque conservador que opera contra los cambios (cola de paja que le dicen). A pesar de lo que aparenta creer el autor del artículo en mi contra, no soy afecto a las afirmaciones que no se puedan fundar en hechos, por lo que prefiero que el lector elabore su propia opinión al respecto, basándose solamente en la conducta periodística seguida por ese medio de comunicación a lo largo de su existencia, aunque con la lectura de alguno de sus frondosos editoriales tal vez le alcance.

La semana pasada titulamos nuestro artículo «Se eriza el bloque conservador». Numerosos hechos avalaban esa afirmación. El propio semanario Búsqueda fue el medio de comunicación elegido para publicitar un hecho grave: la inconstitucional «reunión de camaradería» cívico-militar que provocaría el relevo del comandante en jefe. Y en el correr de los días las cosas se erizaron aún más con la paralización del transporte de carga por tiempo indeterminado, la medida sectorial más grave que se pueda concebir contra un gobierno, de impacto social inmediato más fuerte incluso que un cierre bancario. Por suerte, las «cabecitas febriles» del gobierno no dejaron agravar la situación, tomaron las medidas necesarias, y la «embestida baguala» fue controlada. Con firmeza, sin paranoias conspirativas pero sin ingenuidades que pueden costar muy caro. El tiempo dirá si todo fue un ensayo general o una curiosa coincidencia temporal.

Si es cierto que Búsqueda no «coincide deliberadamente con ningún medio de comunicación, partido o grupo de poder con el objetivo de frenar o alentar cualquier proceso político en ninguna materia» no debería sentirse perseguida o acusada de hacerlo con tanta frecuencia, ni dedicar tantas páginas a defenderse de la presunta paranoia de los otros. Pero todo parece indicar que las «cabecitas febriles» de algunos de sus periodistas no es que no quieran, sino que no pueden.

Es deplorable. *

(*) Senador de la República, Profesor.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje