De los neologismos líbranos, señor
Más de una vez he debido ocuparme de este tema. Es que los comunicadores (periodistas, conductores de programas televisivos o radiales, locutores de radio o televisión, dirigentes políticos, etcétera) padecen de una extraña compulsión por inventar palabras pefectamente innecesarias; y, peor aun, la mayoría de las veces copian los horrores provenientes de los hispanohablantes que se hallan bajo la influencia de Estados Unidos.
Hay una novelería tilinga que recurre a términos no sólo rebuscados sino además cacofónicos, neologismos innecesarios que no agregan absolutamente nada –ni siquiera una sutileza o matiz– a la idea que el castellano puede expresar con su rico léxico.
Algunos vocablos sencillamente no existen en español. Es el caso de concesionar, que tan a menudo se utiliza en vez del muy correcto conceder o de la frase dar en concesión, cuando nos referimos al otorgamiento gubernativo de obras o servicios a favor de particulares.
Direccionar abunda en el léxico periodístico que parece haber olvidado que dirección –en su primera acepción– es «acción y efecto de dirigir«, por lo que no se justifica la creación de un nuevo verbo; si seguimos en ese mecanismo perverso y absurdo, podríamos sustituir dirección por direccionamiento, y de ahí a direccionamentar no hay más que un paso…
También tenemos el caso de otro verbo que el español no registra: efectivizar en lugar de frases tales como hacer efectivo, llevar a efecto, poner en efecto, que también pueden expresarse mediante el verbo ejecutar.
Hasta hace un tiempo, la gente pasaba sus vacaciones en Punta del Este, en el Cabo Polonio o en el fondo de su casa; ahora vacaciona en alguno de esos lugares, ignorando que este verbo tampoco ha tenido el honor de ser aceptado. Por suerte.
Otra cosa que me rechina –y apuesto a que el lector coincidirá conmigo– es el uso del verbo rentar en lugar de alquilar o arrendar, algo que ocurre muy frecuentemente en las pésimas traducciones de películas estadounidenses. Este error es un anglicismo inaceptable pues rentar (que sí figura en el diccionario) quiere decir «producir o rendir beneficio o utilidad anualmente una cosa». O sea que en español puedo decir, por ejemplo, estas propiedades rentan quince mil dólares, pero, por favor, no lo empleemos como sinónimo de alquilar.
–La verdad, Mendieta, que esto de los neologismos me da tanta rabia que no voy a tener más remedio que tomarme otra grapa; así que vaya mandando la vuelta.
–¡Qué lo parió! *
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