La dignidad de jubilados y pensionistas

José Luis Blasina

En una jornada inolvidable y sin precedentes, un millar de jubilados y pensionistas provenientes de los más diversos lugares del interior del país, llegaron a Montevideo el jueves 14 con el fin de reafirmar su reclamo en cuanto a la libertad de elegir dónde cobrar sus haberes, sin excluir los locales donde el Banco de Previsión Social venía efectuando los pagos hasta que la resolución mayoritaria del Directorio del pasado 7 de junio convirtió la libertad en compulsividad.

La denominada «Marcha de la Dignidad» incluyó en su recorrido el edificio central del BPS, el edificio Libertad y el Parlamento, para finalizar con la lectura de una Proclama en el Palacio Sudámerica.

Pero esta simple narración de hechos no refleja ni por asomo el profundo significado de esta movilización. El hall del Edificio de Comisiones, solicitado por la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados, no sólo fue desbordado en su capacidad, sino que se convirtió en mudo testigo de la estruendosa y retumbante expresión de sus ocupantes, que agitando cientos de banderas uruguayas nos estaban demostrando hasta qué punto se pueden unir la voluntad, la pasión y la razón.

Claro que, curiosamente, este acontecimiento tan singular, no suscitó el interés de los informativos de TV, tal como había sucedido el viernes 8, cuando el señor ministro de Trabajo y Seguridad Social pidió ser recibido por la Comisión de Seguridad Social de Diputados, para efectuar luego el anuncio ante los medios acerca de su propósito de iniciar de inmediato gestiones ante lo que queda de mayoría en el Directorio del BPS, luego de la obligada renuncia del señor Ignacio Risso.

Estas llamativas omisiones en la pantalla chica, contrastaron con los generosos espacios concedidos tanto al presidente del Directorio del BPS como al doctor Quisique, hombre éste que a pesar de su desmedida locuacidad, se «olvidó» de mencionar en todas y cada una de sus numerosas intervenciones públicas, que se había iniciado una gestión por parte del señor ministro de Trabajo y Seguridad Social, el ministro de su área. A tal grado llegó la cosa.

Ni hablar sobre la ofensiva publicitaria del BPS en las últimas semanas, en la que además omiten hacer alguna aclaración sobre la propaganda confusa y engañosa que siguen realizando las empresas que accedieron a la tercerización de los pagos. Frases tales como «a Ud. le gustan las cosas claras» o «ahora se brinda un servicio sin descuentos ni promesas», sugieren que en el BPS no existe cristalinidad en los pagos y que ahora se dejarían de realizar los descuentos que presuntamente se realizaban antes. A pesar de que la mayoría del Directorio se comprometió el 9 de agosto a enmendar estas barbaridades, nada de esto ha ocurrido.

Habíamos vaticinado, cuando el 9 de agosto el Directorio del BPS compareció ante la Comisión de Seguridad Social de Diputados, que las manifestaciones de protesta seguirían creciendo como «bola de nieve». No nos equivocamos. Seis días después, el 15 de agosto, se votó en la Cámara de Diputados una minuta de comunicación por 54 votos en 58, en la que se exhortaba al Banco de Previsión Social a «establecer un régimen de elección de lugares de cobro de jubilaciones y pensiones que incluya los locales propios que la institución venía utilizando hasta el presente». Y en la exposición de motivos se subraya: «el desarraigo de costumbres en el adulto mayor no es un proceso fácil y que se opere imperativamente, resulta generalmente traumático. Por lo tanto, debe contemplarse esta realidad facilitando la posibilidad de que los pasivos que lo deseen puedan seguir cobrando sus prestaciones en los locales propios del BPS».

Esta voluntad política, expresada en la citada votación por el Foro Batllista, el Partido Nacional, el Nuevo Espacio y el Encuentro Progresista-Frente Amplio, se enmarcó con las casi 120.000 firmas auténticas y espontáneas de jubilados y pensionistas y los –hasta ahora– 12 pronunciamientos de juntas departamentales del Interior del país, muchas de ellas por unanimidad.

¿Hace falta algo más para vencer la tosudez de algunos directores del BPS?

Tal vez sí, aunque preferiríamos que el contador Alvaro Alonso no fracase en su getión.

Pero si la intervención del ministro no lograse restituir la libertad de opción, no quedaría otro camino que el de la Ley u otro procedimiento que conduzca al objetivo buscado. Reafirmando lo que hemos dicho muchas veces: para esto no cuenta marcar un perfil político partidario. Porque el perfil ya está marcado por la dignidad de jubilados y pensionistas.

 

* Diputado del EP-FA, presidente de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Representantes.

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