¿Cuál será el límite de tanto ensañamiento con la sociedad?

Jorge R.

1.- Cultura del Artificio y de la Trampa.

Lamentablemente en el Uruguay se han ido consolidando prácticas laborales demostrativas de una verdadera cultura artificiosa y fraudulenta.

En aras de una competitividad que machaconamente nos quieren hacer creer que tiene que ver exclusivamente con bajar salarios y reducir prestaciones sociales, se fueron implementando en el mundo empresarial privado reestructuras que, entre otros usos, transforman de la noche a la mañana trabajadores en empresarios, eso sí, unipersonales. ¡Faltaba más!

¿Consecuencias para los reales trabajadores devenidos en falsos empresarios? Pérdida de un plumazo de la totalidad de sus derechos laborales y de seguridad social, que al decir de E. Galeano «en algunos casos ya son reliquias, dignas de ser exhibidas en los museos de arqueología».

Desocupación, pobreza, miseria, emigración, hacinamiento, etc., están a la vista de cualquier uruguayo medianamente informado, que ¡claro! tenga cierta sensibilidad como para preocuparse por el destino de su país, esto es, de su gente, ya que en definitiva no se trata de otra cosa.

El Ministerio de Trabajo y el Banco de Previsión Social, organismos encargados de los controles para evitar esas formas laborales elusivas, evasoras y tramposas, brillan por su ausencia.

Pero la cosa no termina ahí. Ya no sólo se mira para el costado haciéndose los distraídos, sino que además se fomenta desde el propio Estado la tramoya y el engaño.

Algunas perlas del collar. La ley de seguridad social, al regular a través de su artículo 178 las denominadas empresas unipersonales, ha contribuido quizás más que nadie a flexibilizar y/o desregular las relaciones laborales, y a consolidar las prácticas tramposas. El Poder Ejecutivo, decretos mediante, ha contribuido en grande a la promoción de esa cultura del disimulo y del engaño.

Ni qué hablar del escándalo que significa lo que hace el Ministerio de Salud Pública con más de 4.000 funcionarios, en casi todos los casos auténticos trabajadores en relación de dependencia, pero que son tratados como independientes, mandándolos afiliarse a la Caja de Profesionales en el caso de profesionales, o transformados como por arte de magia en ¡empresas unipersonales!

En ambos casos, de lo que se trata es de pagar lo menos que se pueda y evadir o eludir la seguridad social. Y siga el corso que todo el año es carnaval.

Quizás les sería más fácil abolir el Derecho del Trabajo y la Seguridad Social. Ganas no les faltan. Por algo trajeron a una pieza de museo, como la señora Richardson para que dijera con una soberbia increíble, una serie de disparates acerca de cómo tiró abajo con su política, el bienestar de los neozelandeses. Felizmente las comunicaciones globales permitieron desenmascarar a este fósil que nos visitó.

 

2.- Pues bien. Este capitalismo salvaje que azota globalmente, cada vez más cuestionado felizmente, tiene en nuestro país dignos representantes, verdaderas antiguallas neoliberales, que no tienen paz con los uruguayos.

Quienes nos malgobiernan, siguen cual Atila con Roma, devastando el entramado social de nuestra sociedad.

No sólo han desregulado, fomentado la evasión y la elusión, el disimulo y el artilugio, transformando trabajadores en empresarios unipersonales de la noche a la mañana, con las nefastas consecuencias sociales y humanas que ello origina, sino que ahora pretenden aumentarle la carga impositiva a través del artículo 342 del Presupuesto a estudio en el Parlamento.

En caso de prosperar, ya no tributarán para el Impuesto a las Retribuciones Personales –IRP– por fictos, sino de acuerdo a sus retribuciones reales.

Claro. Usted se estará preguntando, ¿acaso no está bien que se aporte por lo real? No se olvide que estamos hablando de decenas de miles de uruguayos que lo único que pretenden y pueden hacer a duras penas, y a veces ni eso, es trabajar, y que en casi la totalidad de los casos ni siquiera pueden pagar ese ficto. Son los compatriotas que están por una para salir de la sociedad, engrosando la larga lista de excluidos sociales.

¿En que quedó la promesa de la coalición gobernante de eliminar progresivamente el IRP?

En su confesado afán recaudador sin ningún otro tipo de consideraciones sociales y/o humanitarias, ni siquiera son coherentes con ellos mismos. Fomentan las tercerizaciones-unipersonalización de las relaciones laborales por un lado, y por otro le dan con el mazo y la porra a los tercerizados o unipersonalizados. Su voracidad fiscal y falta de imaginación para buscar otro tipo de soluciones, configuran un verdadero drama para el país.

Las consecuencias de los anacrónicos esquemas con que se manejan nuestros mediocres decididores políticos, no les afecta en lo más mínimo. Total, si la cosa viene torcida, inventamos algún contratito para que la élite que mal determina nuestro futuro no se vea afectada en sus ingresos.

Ellos son los exitosos que autopublicitan sus talentos, y venden a precio de ganga y en cuotas el país.

Los otros, los de abajo, que «Â¡formen voluntariamente!» sus empresas unipersonales para dedicarse a ser periodistas en los grandes medios de prensa, agarren una changuita de pintura de vez en cuando, o se ofrezcan para porterías y limpiezas de lujosos apartamentos.

O quizás terminen como nuestros queridos jóvenes, yéndose del país o limpiando parabrisas por una monedita en el cruce de las avenidas.

¿Adónde quieren llegar, señores?

 

Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.

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