Los camioneros sediciosos no pasarán

Durante el gobierno de la Unidad Popular en1972 y en Chile, León Vilarín, dirigente de los camioneros golpistas, paró el transporte de carga a lo largo de Chile por orden de la CIA y del gobierno de Nixon -bajo el alero del «halcón» Kissinger, asesino y torturador genocida de pueblos latinoamericanos- recibido en audiencia en el Vaticano hace unos días por el Papa Ratzinger. En estas horas, en esta primavera caliente, las patronales y los terratenientes de «4 X 4″ y miles de hectáreas, que se rasgan las vestiduras para que el gobierno frenteamplista les condone sus deudas multimillonarias en dólares, los dueños del Uruguay, se han alineado junto al senador Sanguinetti y su impropia conducta, a la derecha más reaccionaria que pretende interpelar y censurar al ministro José Díaz, llevándose por delante el Estado de Derecho, la Constitución y la Ley, porque no les acomoda este gobierno, pretendiendo detener el trabajo de los uruguayos de a pie.

Así actúa el fascismo. Así actúan los sempiternos motineros y conspiradores que no quieren perder sus pingües ganancias. El gobierno va a aumentar el precio del gas oil para, de esa forma, beneficiar a cientos de miles de trabajadores de este Uruguay, con un boleto accesible a sus bolsillos.

Durante la pasada administración Lagos en Chile los empresarios omnibuseros de Santiago bloquearon las principales arterias capitalinas y ese día miles de trabajadores perdieron su jornal y no pudieron llevar el pan a sus casas…

La respuesta del doctor Ricardo Lagos Escobar no se hizo esperar, fue inmediata (y aquí debe serlo también): Carabineros (la policía del estado de Chile) con camiones guinches, salieron a las calles a sacar la «basura» que pretendía socavar a un gobierno electo democráticamente y que ha sido el mejor gobierno en la historia del país trasandino. Las prácticas golpistas de estos matones patronales son propias de su mezquindad y concepción fascista de incitar a que el aparato burocrático militar del Estado les responda y apañe. Así llevaron al Uruguay a su peor crisis institucional en junio de 1973 y hubo torturados, muertos y desaparecidos que se rebelaron contra las mismas «miesmas» que hoy claman por detener el avance del gobierno popular. Los mandos, a diferencia de 1973, acatan la Constitución y la Ley. Así también pretenden hoy desestabilizar al presidente Vázquez, en particular. Hay que sacar al pueblo a las calles, a los trabajadores, a los estudiantes, como en el 68, como en la Huelga General del 73… hay que movilizar al Frente Amplio y alertar y sumar a todos los partidos y fuerzas democráticas del Uruguay, sus organizaciones sociales, advirtiendo de que estamos «ad portas» de una intentona golpista y artera de quienes no aceptan a la izquierda gobernando decentemente y repartiendo la torta para todos. Se les acabó el Estado como negocio propio, fundieron el país, lo llevaron al remate con los Peirano y este pueblo y gobierno frenteamplista que es de reconstrucción nacional y de cambios profundos les dice a los facciosos: ¡No pasarán! *

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