No confundamos ordinales y fracciones
Los próximos días 3 y 4 de noviembre tendrá lugar en Montevideo la XVI Cumbre Iberoamericana. Con ese motivo, la capital se prepara para recibir a jefes de Estado y de Gobierno de la península Ibérica y de América Latina, y el gobierno extrema esfuerzos en el sentido de garantizar la seguridad de los visitantes, para lo cual ha declarado feriado no laborable el tiempo que dure el encuentro así como ha dipuesto una zona de exclusión en los alrededores de la Plaza Independencia y Ciudad Vieja.
Pero no es este un artículo sobre la seguridad en la Cumbre; de eso que se ocupen los expertos. A lo que quiero referirme es a un fenómeno lingüístico verificable por estos días. Veamos. He oído en reiteradas oportunidades a comunicadores, analistas y otros, hablar de la reunión como de la «dieciseisava Cumbre Iberoamericana».
Parece claro que lo expresado mediante el número romano XVI es el adjetivo ordinal correspondiente al cardinal 16. Bueno, amigo lector, no se me quede así y recuerde que los ordinales son los adjetivos numerales que expresan la idea de orden o sucesión y los cardinales, aquellos que expresan exclusivamente cuántas son las personas, animales o cosas de que se trata. Así, decimos en la sesión se trataron cuatro asuntos; pero el Senado no trató el tercero y cuarto puntos del orden del día.
El lector se dirá, con razón: chocolate, eso cualquiera lo sabe. Y así es, efectivamente. No obstante, muchos de los ordinales son formalmente iguales a los numerales que expresan en cuántas partes se divide un todo. Me explico. Tenemos el vocablo cuarto que puede ser ora un adjetivo ordinal (el cuarto acto) ora una de las cuatro partes iguales en que se divide un todo (un cuarto litro de vino). La Novena con mayúscula es la sinfonía de Beethoven que sigue a la octava, y con minúscula puede ser la penúltima porción de una pizza que dividimos en diez trozos iguales.
Otro tanto ocurre con quinto/a, sexto/a, séptimo/a, octavo/a y décimo/a. No ocurre esta homonimia con segundo/medio ni con tercero/tercio. El asunto es que, por analogía, existe la errónea costumbre de adjudicar a las fracciones que siguen a décimo (onceavo, doceavo, etcétera) el significado de ordinales, y es así que decimos el quinceavo cumpleaños, la dieciseisava Cumbre.
El sufijo avo/a aplicado a numerales cardinales significa las partes iguales en que se divide la unidad: le corresponden tres dieciseisavos, me quedé con la dieciochava parte.
Para expresar el orden, debemos usar los ordinales correctos: undécimo/a, duodécimo/a, decimotercero/decimatercera (o también decimotercio/decimatercia), decimocuarto/decimacuarta, decimoquinto, decimosexto/a, decimoséptimo, decimoctavo (o dieciocheno), decimonoveno (o decimonono), vigésimo (que también es fracción), vigésimo primero/vigésima primera, etcétera, trigésimo/a, cuadragésimo, quincuagésimo, sexagésimo, septuagésimo, octogésimo, nonagésimo, centésimo; estos últimos también expresan la fracción.
De acuerdo con lo que antecede, debe decirse: «la decimasexta Cumbre Iberoamericana». ¿Ta claro?
–A mí no me sirve de mucho, porque después de la quinta vuelta ya pierdo la cuenta.
–¡Qué lo parió! *
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